“Murió Sammy Ayala, qué dolor, qué pena. Se fue para el cielo al son de la bomba y plena… Sammy Ayala que suene la pandereta. Hoy estará con Cortijo y el gran Ismael Rivera”.
Así entonaban los asistentes al funeral del ex cantante y percusionista de Rafael Cortijo y su Combo, mientras los pleneros Mario Cepeda y Joe Medina improvisaban las estrofas, ahogados por la tristeza.
Cada repicar de los panderos recordaba el legado de Ayala a la plena, a la bomba y a la salsa en el cementerio de Villa Palmeras en San Juan. La viuda Nayda Esther Ayala y su nieto Marcos López no pudieron emitir comentarios, por la tristeza que les embargaba, mientras su hija Lourdes Caridad mencionó a este rotativo que siempre recordará la humildad de su padre.
Carlos Samuel Ayala Román, quien nació en febrero de 1933 en San Juan, falleció el jueves pasado, de cáncer que le comenzó en el hígado. Cuando la enfermedad fue descubierta este mes, ya había afectado otros órganos de su cuerpo.
“Siempre recordaré su humildad, su amor por su pueblo, sus oraciones, su bendición, cómo me llamaba ‘Mi adorada hija’. El fue bien querido y bien amado. A pesar de que estuvimos en distancia porque él vivía en Nueva York y yo en Puerto Rico con mis padres de crianza, siempre estuvo aunque a cuentagotas, pero se dejaba sentir. Pero me lo disfruté desde mayo cuando llegó a Puerto Rico”, dijo Lourdes Caridad.
Al cantante de bomba y plena le sobreviven su otra hija Nayda Esther, su hijo menor Carlos Luis, quien tendrá a cargo difundir el legado de su padre; 15 nietos y siete bisnietos. El año pasado falleció su hijo mayor Carlos Samuel.
Jesús Cepeda, integrante del grupo ABC, recordó que Ayala después de pertenecer a Cortijo y su Combo, integró Los Cachimbos de Ismael Rivera, grabó tres discos con ABC y participó en el programa ‘Salsa, bomba y plena’. Además, formó la agrupación Bombazzo y luego, el grupo Plenarium donde cantaba y hacía coros.
Familiares de Ismael, vecinos de Villa Palmeras e intérpretes de bomba, plena y salsa le dijeron adiós al exponente de la música popular.
“Es una motivación como músico, como cantante y cómo representó a la Isla a nivel mundial. A nosotros la nueva generación (de la salsa) nos llena de orgullo”, dijo el salsero Oscar Villariny.
Cuando todos se retiraron con rostros compungidos del cementerio de Villa Palmeras, solo se quedó Julio Alberto Centeno sentado sobre un sepulcro, escuchando la música de Cortijo y de Los Cachimbos.
Julio Alberto llevaba consigo la colección de casetes de ‘El Sonero Mayor’ y vestía una camiseta con el rostro del cantante, porque él es su fanático número uno, dijo con orgullo. Tarareando ‘Quítate de la vía Perico’, avivó el camposando donde también descansan Cortijo e Ismael.