Si hay algo que distingue a los puertorriqueños del resto de la humanidad, son nuestras hazañas folclóricas y tradiciones culturales.
Empero, en esta ocasión, me refiero a las curiosas expresiones o exacerbación de sentimientos de forma escandalosa o ruidosa, como acelerar el motor del automóvil en las calles, de forma exagerada para llamar la atención.
Esto es muy común en los pueblos de la Isla y suele escucharse cuando, por ejemplo, un boxeador puertorriqueño gana un combate, ganamos una corona en Miss Universo, obtenemos una medalla en los Juegos Olímpicos, en las caravanas políticas y en especial en la celebración de la despedida de Año Viejo, el festejo de más bullicio y algarabía en todo Puerto Rico.
En ese sentido, conversé con el trabajador social y sociólogo Víctor Iván García Toro para conocer por qué y de dónde surgen estas manifestaciones.
“Diferentes culturas tienen diferentes formas de manifestar alegría, exhitación, exacerbación de sentimientos de forma no verbal, para liberar el sentimiento que en ese momento los sobrecoge. Esas ruidosas y evidentes manifestaciones son para demostrar y para que las personas sepan que tú estás feliz. Nos involucramos en risas, alegría, en el compartir; las personas se unen y no parecen haber diferencias”, explicó el experto.
Aclaró que “esta expresión en específico, se da en los varones como una forma de manifestar su masculinidad”.
Otras de las escandalosas manifestaciones que son parte de las tradiciones navideñas, son la explosión de pirotecnia, y los peligrosos e irresponsables disparos de balas al aire.
Respecto a los disparos al aire con armas de fuego “para celebrar”, opinó: “Esta es una manifestación bien terrible e irresponsable, sin medir las consecuencias, que yo no la puedo identificar, pero parecería como un decir ‘vamos a tirar tiros al aire para celebrar’, sin tener la más mínima noción del riesgo que eso tiene. Esos tiros al aire han asumido una postura nefasta porque han generado situaciones bien difíciles y todavía con todas las campañas que hacen, ha sido bien difícil erradicar esa costumbre. En qué medida nosotros tenemos la capacidad de discernir y poner esta tradición de lado porque está mal y debemos modificarla. Nuestra sociedad se ha convertido en una sociedad tan compleja que uno analiza una circunstancia como esa, y parece simple pero se complicó y ya no se tiene el control. A dónde llega la noción del placer cultural, de manifestar emociones y el efecto dañino que esto pueda tener”.
Sin embargo, en tiempos remotos y como parte de la celebración de las Fiestas Patronales, en los pueblos también se lanzaban otros peligrosos artefactos al aire, como “en la época que los cohetes venían con bambúas; o los ‘globos gigantes’ que era una especie de chiringa grande, como si fuera un barco y eso subía, adentro tenía una luz y esa luz se mantenía con gas o con velas, protegido por papel celofán. Cuando eso caía, a veces en casas de madera o en el cañaveral, provocaban un incendio. Pero antes, no había la noción del riesgo”, recordó.
Otras manifestaciones no verbales
En cambio, otras expresiones no verbales, que denotan también alegría y celebración de la época festiva, son el encendido de las luces o bombillitas de Navidad, que forman parte de las decoraciones, y el emblemático árbol navideño.
Según narran algunos historiadores “fueron los cristianos los que comenzaron a prender luces en Navidad para recordar lo que le dijo el viejo Simeón a María, José y el niño: ‘este es la Luz que ha de iluminar a los gentiles’. Esa también es la razón por la cual los cristianos eligieran el día del sol (25 diciembre, que es cuando las horas de luz solar empiezan a crecer después del invierno del hemisferio norte) para celebrar el nacimiento de Jesucristo, cuya fecha histórica precisa, no se conoce”.
En un principio se utlizaban velas (ahora luces), que representan la Luz de Cristo.
Respecto a este tema, comparto un interesante blog que encontré que explica con más detalle “La interesante historia de las luces de Navidad”.
Aprovecho para desearle un Feliz Año 2013.
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