La Administración de la Universidad de Puerto Rico (UPR) congeló plazas de empleo y disminuyó secciones de cursos, así como ofrecimientos académicos. El efecto de esas decisiones le fue cuestionado a su presidente, Miguel Muñoz, durante las vistas de transición del Gobierno.
Fue la vicepresidenta de Asuntos Académicos, la doctora Ivis Aponte, quien respondió, y aseguró que no. Dijo que la reducción de secciones de cursos no es significativa y no afecta los programas académicos, aunque redujo “un poco ese espectro de tener secciones a toda hora…”.
“Lo que sí se estableció fue la política de una programación para aprovechar los recursos óptimamente, de no tener secciones ‘boutique’ con 10 estudiantes”, explicó.
Afirmó que “es lo mejor para todas las partes. Están cómodos… se ha hecho un esfuerzo para que llegue al número que aguante el salón”.
Aceptó que “lo único que se ha recortado un poco son los programas de traslado y nos hemos quedado con programas que están vigorosos. Es una decisión que tiene que tomar cada unidad.
La copresidenta del comité, Ingrid Vila, los interrogó acerca de la merma en la matrícula. Recordó que la Universidad tiene responsabilidad como universidad del Estado: brindarle todas las oportunidades posibles, sobre todo a estudiantes desventajados económicamente.
Aponte enunció que “ese numero mágico, planta física, recursos económicos necesarios para atender la población estudiantil óptimamente, que haya balance entre recursos y número de estudiantes. Debe andar con las limitaciones fiscales que tenemos, por los 60 mil.
Además, aseguró que el conflicto huelgario es otra razón. “Enfrentamos un patrón empíricamente probado: después de un conflicto estudiantil estamos ahora mismo en repunte. El próximo año debemos volver a alcanzar (la cantidad anterior). La mayor cantidad de estudiantes que podamos atender efectivamente, ese es el número”, estableció la funcionaria.
Ya cuadró el presupuesto
Entretanto, el licenciado Juan Acosta Reboyras, inquirió cómo, a pesar de tener un presupuesto balanceado, se mantiene el aumento a la cuota, el cual causó la huelga este año.
Muñoz le contestó que “los estudiantes han planteado la eliminación de la cuota. Yo digo que no se puede eliminar. Standard & Poor’s (una de las agencias acreditadoras que avalúa el crédito de Puerto Rico) dijo que el establecimiento de la cuota es una de las fortalezas, porque no dependen del Gobierno central”.
La UPR recibe financiamiento del Banco Gubernamental de Fomento. “Alguien me planteó que si pudiera venir de la banca privada, que los intereses a veces son más halagadores (bajos). Estamos claros que hay que allegar fondos adicionales para tener una posición mucho más sólida. Le evaluación de Standard & Poor’s fue mucho mejor. Ahora no sabemos que ocurrirá con ese también”, indicó Muñoz.
“El informe demuestra que la Universidad, operacionalmente, está balanceada y generando más ingresos que los gastos que tiene. Esta reducción de gastos, ¿cómo ha afectado los servicios?”, preguntó el abogado contributivo, a lo que Muñoz dijo que “una de las acciones es que nos vimos en la obligación de congelar plazas. Entre el 2010 al 2011 como parte de la reorganización, surgen vacantes que no se llenaron. Para el 2011-12 se autorizó llenar una de cada tres y para este año, una de cada dos. La calidad académica no se vio afectada. Aumentamos el número estudiantes por sección.”
Acosta Reboyras trajo a colación que la institución generó $46 millones de ingresos sobre sus gastos, al indagar sobre la necesidad de mantener el aumento a la cuota. “Comenzamos a ver números buenos en el año 2011-12. Antes eran rojos. Ya estamos estabilizados y no queremos volver a gravar. Venimos de un déficit de caja”, ripostó el director de Finanzas, Willie Rosario.
Contrario al pasado, la institución ha tenido ganancias por $2 millones, $5 millones y $4 millones en años recientes, observó la doctora Celeste Freytes, quien forma parte del comité de la Administración entrante.