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Cuando tenía 7 u 8 años, Elvis Crespo le tenía pánico a un compañerito de clases que lo acosaba y hasta lo golpeaba. Hoy aconseja a otros sobre la importancia de buscar ayuda.
Recibía puños que lo dejaban sin aire y sobrenombres desagradables que laceraron su autoestima. Además, se burlaban de él por ser flaquito e inofensivo. Sin duda, para el cantante y compositor Elvis Crespo la escuela elemental no fue nada fácil.
“En mi salón había un compañerito que abusaba mucho de mí. El era el hijo de la maestra, así que eso le daba cierto poder. ¡Imagínate!, es el hijo de tu mentora, de tu ídolo… Eso agravó el acoso”, relató el artista, describiendo que sus puños lo dejaba sin aire y que llegó un punto que “le tenía pánico”.
Además, se lo “vacilaban” por el nombre. “Como en Puerto Rico a veces no se pronuncia la ‘s’, me decían ‘El-vi’, y después decían ‘el-vi ch…’. Yo no he hablado esto con mucha gente, y ahora que te estoy contestando la pregunta, recuerdo todo lo que pasaba. Incluso en los deportes jugábamos pelota dándole a la bola con la mano y se burlaban de mí y me sacaban del juego”, rememoró quien ahora se da cuenta que ese fue un tiempo de crecimiento. “Fueron momentos muy duros”, agregó.
Sin embargo, en esos tiempos contaba con la ayuda de su hermana, un año mayor que él, quien lo defendía cuando llegaba llorando donde ella. La situación era tal que no deseaba ir a la escuela, “pues tenía miedo”. Se lo dijo a su madre y ella le aconsejaba que lo enfrentara, pero no sabía cómo “porque él era más grande y más fuerte”. Al hablar de sus sentimientos en esa época, la palabra que viene a su mente es impotencia. “Me sentía impotente, no podía hacer nada. ¿A quién le iba a dar la queja? El se sentía protegido por su madre. Fue duro y me sentí solo”, confesó.
Llegó la hora
Todo cambió drásticamente cuando su hermana pasó a escuela intermedia. “Ella me dijo: ‘Bueno, ahora tienes que enfrentar la situación tú solo’. Yo me dije: ‘bueno, o lo hago o lo hago’. Tenía como 9 o 10 años. Un día me llené de coraje y lo enfrenté. Me fui a los puños con él y cuando vio que reaccioné de esa forma inesperada, se dio cuenta de que ya no me iba a dejar dar”, recordó.
Elvis reconoció que irse a las manos no es la mejor solución, pero en su caso eso fue lo único que se le ocurrió. “Siempre fui un tipo inteligente, así que pensé: ‘El como quiera me va a dar, pues déjame enfrentarlo. Como quiera iba a darme…’”, dijo con resignación.
Según él, demostrar que no le tenía miedo a su agresor fue la clave. Después de ese incidente, el muchachito bajó la guardia y Elvis comenzó a ignorarlo. Admitió que fue un proceso de mucha paciencia, pero el apoyo de su familia lo ayudó a salir airoso.
”El problema es cuando demuestras que lo que te dicen te molesta, eso se convierte en parte del vacilón para ellos. Yo no recomiendo que hagan lo que yo hice, pues ahora hay otras estrategias. Hoy se habla de esto y es un problema serio. Hasta hay jóvenes que se han quitado la vida por esto”, señaló preocupado.
En su opinión, ahora los trabajadores sociales están al tanto de estas situaciones y los estudiantes pueden acudir a ellos. “Es una gran responsabilidad, y creo que tienen que bregar con ambos. El abusado poco a poco recupera su autoestima y se trabaja con él, pero el abusador va a buscar otra víctima a quién acosar. Esa persona tiene un problema, quizá inseguridades o alguien lo acosó a él y quiere manifestarlo de alguna forma. Hay que ir a la raíz”, insistió.
Su granito de arena
Hace unos meses, Elvis dio a conocer el vídeo ‘Yo no soy un monstruo’, que toca el tema del ‘bullying’ de una forma original y con ritmo pegajoso, el cual fue idea de su casa disquera.
“Leí el libreto y me pareció genial, pues yo pasé por eso. Es una situación que está ocurriendo mucho y nosotros, como líderes de influencia que podemos llevar un mensaje y mover masas, tenemos una responsabilidad. Me parece que era el momento de llevar un mensaje sobre el acoso”, concluyó el artista, quien no quiso despedirse sin antes aconsejar a los jóvenes.
“Estamos en otros tiempos y hay mucha información disponible. Ya la gente está hablando y esto no se está quedando en secreto. Pueden ir a su maestro, trabajador social o consejero de la escuela. También es importante decírselo a los padres. No se pueden quedar callados. ¡Hay que hablar!”, recalcó.