Si está de vacaciones y no tiene prisa por llegar a su destino, el crucero Caribbean Fantasy de America Cruise Ferries es una buena opción de transporte para darse una escapada hacia República Dominicana, por un bajo costo y en un ambiente festivo.
Tan pronto pones un pie en el vestíbulo de la embarcación, comienza la aventura en altamar -de doce horas, si viajas desde San Juan, o de ocho si es desde Mayagüez- en ruta hasta la capital dominicana, Santo Domingo. El personal afable te orientará sobre las facilidades, que incluyen una joyería, una tienda libre de impuestos, restaurante, casino, ‘bar’ y un club nocturno, y te ayudarán a cargar el equipaje e indicarán dónde ubica tu camarote.
Los camarotes son pequeños, pero cómodos, aunque le aseguro que será muy poco el tiempo que pasará allí, pues estará muy “ocupado” entre el Marbella Bar y el club “My Way”. Previo a zarpar, podrá disfrutar de la música, y más entrada la noche, gozará de los espectáculos en vivo, compuestos de bailes, interpretaciones y acrobacias. Entretanto, un dúo de hombres le sorprenderá al estilo de Las Vegas, gracias a su flexibilidad, fuerza y coordinación, mientras realizan una complicada pieza de acrobacia. Así que de fiesta en fiesta, pronto culmina la travesía hacia el hermano País.
Si la fiesta no es lo suyo, no se preocupe, pues igual podrá disfrutar de las increíbles vistas a lo largo de la costa norteña de Puerto Rico y de la fresca brisa del Oceáno Atlántico, en cualquiera de las cubiertas. Y por supuesto, sea cual sea el ambiente que prefiera, también podrá deleitar el paladar con la variada propuesta gastronómica estilo bufet del restaurante La Cascada. Además, tiene la opción de ordenar a la carta.
Al llegar a Santo Domingo, y luego de los procesos reglamentarios para entrar al País, puede avistar el área turística conocida como Ciudad Colonial debido a que fue fundada por colonizadores españoles. En comparación con Puerto Rico, es un híbrido entre el Viejo San Juan, por su arquitectura, y Río Piedras, por el tipo de comercios. Allí podrá comprar licores, dulces típicos y joyería. Esta zona también cuenta con edificios coloniales, calles adoquinadas, varios museos, la catedral primada de América, hoteles y una variedad de restaurantes.
Para nuestro alojamiento nos quedamos en el hotel Bahía Príncipe en La Romana, a 50 millas al este de la capital. Este resort justo al lado de la playa Santana, ofrece comidas y bebidas ilimitadas la mayor parte del día y la noche. Además, cuenta con divertidas actividades como clases de aeróbicos acuáticos, ideal para no aumentar de peso.
En La Romana, visitamos la villa mediterránea Altos de Chavón, que ubica en las inmediaciones de Casa Campo. Allí podrá pasar una excelente tarde, como nuestro caso, mientras observa las arquitecturas del siglo 16 y las estructuras sobre el río Chavón. Incluso, podrá visitar museos, tiendas con artículos culturales, la Iglesia de San Estanislao y varios restaurantes.
Luego, cuando piense que las vacaciones están por llegar a su fin, regresa a bordo del ferry, donde más diversión, espectáculos y risas le esperan antes de arribar a Puerto Rico.