Cuando escuché en la radio que Pedro Pierluisi quería presidir el Partido Nuevo Progresista tan pronto Fortuño se baje del barco, creí se trataba de una broma de mal gusto. Al ver la noticia difundida en otros medios de prensa me percaté que las intenciones eran serias. La seriedad y la sensatez no necesariamente van de la mano. Una imprudencia se puede decir con suma seriedad y creo Pierluisi lo ha demostrado.
La hoja de servicios de Pedro Pierluisi, podemos decir, es impecable. Como Secretario de Justicia, durante la primera administración de Pedro Rosselló, lució ejemplar. En ese cargo tuvo que trabajar con todo el andamiaje legal del gobierno; el procedimiento criminal, como lo es el trabajo que hace el Ministerio Público en cada investigación y en casos ante los tribunales; el Registro de la Propiedad; la División de Litigios, división que lleva los casos del gobierno y las Opiniones del Secretario de Justicia, entre otras, que durante ese cuatrienio las hubo de suma importancia para el interés público. Además, el Secretario de Justicia es el abogado del Gobierno de Puerto Rico.
Como Secretario de Justicia su imagen salió diáfana y pulcra. Por eso, cuando se anunció en el 2007 que aspiraría a comisionado residente en Washington para acompañar en la gestión política a Luis Fortuño, en el bando de Rosselló todo fue nervios; y la reacción de parte del Pueblo fue de amplia aceptación a su candidatura y a su persona.
Pierluisi fue el que se inventó el término del tsunami. Frase dicha durante el proceso de primarias del Partido Nuevo Progresista en el 2008. Ese estribillo, “lo que viene es un tsunami”, se convirtió en grito de guerra dentro su propio partido y ha durado hasta la pasada campaña. Además, aconsejado por el exalcalde de Miami, Maurice Ferré, fue de los primeros puertorriqueños en respaldar a Barack Obama para la Presidencia de Estados Unidos.
En el 2008 el Pueblo lo eligió como comisionado residente en Washington, convirtiéndose en el quinto comisionado que elige el Partido Nuevo Progresista; Jorge Luis Córdova Díaz, Baltasar Corrada del Río, Carlos Romero Barceló y Luis Fortuño, en ese orden, fueron los anteriores. Siendo Carlos Romero Barceló quien le dio una dimensión distinta a dicho cargo congresional y siendo el único exgobernador en llegar a ser comisionado residente en Washington.
De entrada, Pedro Pierluisi se dio a conocer en el Congreso. Comenzó a brillar con luz propia y se ha convertido en uno de los mejores representantes de Puerto Rico en Washington en toda la historia del cargo. Ha sido responsable de que la Administración de Barack Obama haga extensivo a Puerto Rico una serie de programas y ayudas federales que han beneficiado a los puertorriqueños, entre ellos los fondos ARRA. Luchó sin cuartel para que los pobres de Puerto Rico no se quedaran sin asistencia legal cuando Servicios Legales de Puerto Rico sufrió millonarios recortes en fondos federales. De hecho, en una ocasión el director de esta prestigiosa entidad llamó a la oficina correspondiente en Washington para saber en qué condición estaba el pedido de los fondos federales que necesitaba la agencia, y la contestación, para su sorpresa, fue que Pedro Pierluisi llamaba todos los días procurando la agilización y desembolso correspondiente.
Muchos puertorriqueños hemos experimentado el dominio del detalle en el trato personal que tiene Pierluisi. Los correos electrónicos que recibe de los ciudadanos que él representa son contestados por él mismo a cualquier hora durante el día. Eso ha calado hondo en mucha gente que se ha sentido en confianza con él y lo ven como un amigo de muchos años aunque el contacto haya sido mediante dicho método de comunicación. Aparte de que en persona su trato es de afabilidad y atención hacia el contertulio. Esto no lo veía desde Carlos Romero Barceló, que es un líder político que le presta atención absoluta a lo que le dice la gente que se encuentra en la calle.
Son muchos los atributos que tiene Pedro Pierluisi y que lo han convertido en un verdadero líder político y con madera suficiente para gobernar a Puerto Rico. Sin embargo, las manifestaciones que él ha hecho, de querer presidir su partido a toda costa y desde ahora, nos ponen a pensar a muchos. Ha cometido un grave error que, en su extensión, pudiera ser irreparable.
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