Como parte de sus primeras gestiones, Alejandro García Padilla presentó al País una nueva generación política que asumirá el liderato legislativo y las dos posiciones más importantes del Poder Ejecutivo.
El Gobernador convocó los caucus de Cámara y Senado y dejó atrás las discrepancias sobre la selección de quienes plasmarán en legislación las promesas del gobierno popular. Ese liderato es vital para evitar los conflictos que han provocado en el pasado agrios choques entre la Asamblea Legislativa y el Poder Ejecutivo.
Sin mayores conflictos, los senadores Eduardo Bhatia, José Luis Dalmau, Aníbal José Torres y Rossana López fueron seleccionados para ocupar las posiciones de presidente, vicepresidente, portavoz y portavoz alterna. Dos jóvenes con experiencia, uno por acumulación y el otro por el Distrito de Humacao, subieron en jerarquía y permitieron que otros dos jóvenes que se inician en el ámbito legislativo por acumulación asuman una nueva responsabilidad.
Bhatia se destacó por su férrea fiscalización a Rivera Schatz y por su vehemente petición al Pueblo para que asumiera su rol democrático y hablara en las urnas con sus votos. Dalmau tuvo el peso de la fiscalización interna y la dirección de la delegación popular. Torres fue voz fiscalizadora del gobierno novoprogresista y trae consigo un equipaje de servicio público como director de la Oficina de la Juventud y secretario de la Gobernación además de haber sido director ejecutivo del PPD. Rossana, profesora universitaria, como procuradora de la Oficina de Personas de Edad Avanzada y luego como candidata, luchó tenazmente contra los desmanes de la administración que la despojó del cargo. Estos cuatro líderes constituyen lo que Bhatia ha dicho que será un Senado con nuevos estilos de respeto, apertura y participación.
Concluido el caucus senatorial, comenzó el de la Cámara de Representantes donde se esperaba mayor confrontación de la que hubo. Con sagacidad y paciencia Jaime Perelló Borrás, Roberto Rivera Ruiz de Porras, Charlie Hernández y Eduardo Ferrer se impusieron para ocupar el cuadro de honor. Los primeros tres experimentados legisladores y el último en llegar un estudiante aventajado de los procedimientos legislativos.
Perelló trae consigo una amplia experiencia en administración como discípulo del fenecido José Aponte de La Torre y la experiencia adquirida como ayudante de Asuntos Municipales de La Fortaleza que le permitirá dirigir eficazmente la complejidad de la Cámara de Representantes. Sentó pauta de civilidad, diálogo y respeto al reunirse inmediatamente con la presidenta saliente Jeniffer González. Rivera Ruiz de Porras es un conocedor de finanzas y presupuesto. Hernández es un estudioso y meticuloso legislador que defiende sus posiciones con convicción. Ferrer Ríos es un afanoso legislador que honra su línea familiar de servicio al País.
Adjudicado el liderato primario de los cuerpos legislativos el gobernador electo sorprendió con la designación de los más importantes cargos del Poder Ejecutivo. Reclutó para la Secretaría de la Gobernación a la ingeniera Ingrid Vila, quien también está a cargo del Comité de Transición. Esta joven profesional, que se había desempeñado como subsecretaria de la Gobernación durante el mandato de la gobernadora Calderón y daba seguimiento a los proyectos emblemáticos de aquella administración, es creativa, exigente, rigurosa y meticulosa en las encomiendas a su cargo.
Por último, le obsequió al País a uno de sus hijos predilectos. Reclutó a la posición constitucional de Secretario de Estado al carismático y humilde presidente del Comité Olímpico de Puerto Rico, David Bernier. El deportista, odontólogo, director de la Oficina de Asuntos de la Juventud y secretario de Recreación y Deportes es buen amigo del gobernador electo y emprende con dinamismo incansable y una sonrisa toda tarea que asume.
La selección del liderato legislativo y sus nombramientos para las secretarías de Estado y Gobernación me parece excelente y refleja varias áreas de la personalidad de AGP: 1) que está dispuesto a asumir su responsabilidad y a propiciar que los demás asuman la suya; 2) que desea incorporar una nueva generación al servicio público; 3) que no tiene temor de reclutar personas que traen consigo su propio liderato; 3) que tiene seguridad en sí mismo; 4) que está dispuesto a tomar decisiones y enfrentar las críticas, y, 5) que no tiene temor a que le opaquen en sus funciones.
El gobernador electo se ha propuesto hacer buena su palabra de llevar a Puerto Rico por un nuevo camino y “aprovechar los talentos de la gente y los recursos que este País tiene”. Eso es necesario para afrontar los retos que nos esperan donde más que esperanza necesitamos soluciones concretas de ese nuevo equipo de trabajo en que hemos depositado la confianza.
Comentarios a: [email protected]