El baile captó la atención de Emilio Villalobos Collazo, cuando a los 8 años de edad vio por vez primera al cantante Michael Jackson. Despertó en él, el ritmo que tenía en sus genes heredados de su progenitora Lourdes Collazo, telerreportera de Telemundo, actriz y bailarina.
“El Rey del Pop” atrajo tanto a Emilio, que comenzó a imitar las coreografías de sus canciones famosas como “Beat It”, “Billy Jean” y “Thriller”, mientras veía los vídeos del intérprete estadounidense.
Cuando Jackson falleció en 2009, participó en una competencia que hizo el Municipio de San Juan en torno a la música del artista y luego formó parte de un “Talent Show” de Cupeyville School en San Juan.
“Hice unos cambios de ropa y me encantó. Después me dije que si quería ser como Michael Jackson, debería coger clases de ‘hip hop’ y ahora estoy con otras clases como ‘tap’, ‘urban’, ‘pop’, ballet y teatro musical…”, expresó Emilio.
Por el interés y el talento del niño, Collazo y su esposo Emilio Villalobos lo matricularon en Waldo González’s School for the Performing Arts en Guaynabo, donde toma clases de baile y actuación. González indicó que los instructores de su escuela determinaron otorgarle una beca al niño porque “para su corta edad, tiene disciplina, talento, madurez y los pies sobre la tierra”.
Emilio, de 10 años de edad, fue seleccionado también para integrar el cuerpo de bailarines y de actores en la obra musical “Willy Wonka and The Chocolate Factory”, del escritor inglés Roald Dahl, autor también de los “Gremlins”.
Producida por Dramadanza, Inc., la obra teatral presenta la historia del dueño de una fábrica de caramelos, “Willy Wonka”. González informó que intervienen en el musical 45 niños y niñas, quienes mientras se trasladan al mundo fantasioso de los dulces, bailan y cantan con una orquesta de 16 músicos dirigidos por el doctor Miguel Cubano.
La obra musical comenzó a presentarse ayer en el Centro de Bellas Artes Luis A. Ferré en Santurce y continúa hoy y mañana en funciones escolares, a las 10:00 am. El sábado, a las 8:00 pm, y el domingo, a las 4:00 pm, seguirá en escena para el público en general.
Emilio interpreta en el primer acto a un vendedor de dulces y después será un ‘Oompa Loompa’ (Umpa Lumpa), uno de los pigmeos que producen los dulces famosos en la factoría de “Willy Wonka”, en “Loompalandia”.
“Cantamos, bailamos y actuamos, todo a la misma vez con una orquesta”, dijo contento Emilio, a quien le encanta bailar “hip hop”, música urbana y jazz.
Confesó que baila con facilidad en la obra, pero cantar ha sido lo más difícil para él. En la parte dramática, Collazo lo “ha orientado por ahí”.
La animadora de espectáculos respalda a su hijo en sus intereses musicales y en él observa cómo la historia de su vida se va repitiendo. “Yo bailé toda la vida y nunca vi ese grado de felicidad que le provoca el baile a mi hijo.
Empecé ballet desde chiquita, pero luego hice muchas obras musicales como ‘El diluvio que viene’ y ‘Clemente’. A él le apasiona el baile… Veo cómo los pasos que pasé por encimita, él los va pasando a pasos agigantados. Mientras vea esa cara de felicidad que a él le provoca el baile, yo hago lo que sea”, dijo Collazo, además madre de Alessandra Cuevas.
A tan temprana edad, Emilio ya tiene definido qué quiere ser cuando sea grande. “Aunque tenga otra carrera, quiero ser un bailarín también. No quiero imitar a Michael Jackson, pero quiero ser así de famoso como él. Quiero que la gente me reconozca como Emilio”, afirmó el jovencito, cuya mirada reflejaba ilusión y firmeza a la vez.