Si algo me fascina desde niño, es pasar por los parques de pelota y verlos llenos, niños con sus padres, jóvenes, de todo un poco, como estuvo pasando en estos días en el estadio Hiram Bithorn de San Juan, donde se celebró el Clásico Mundial de Béisbol. Debo confesarles que desde que soy pequeño, me encanta el mundo de los bates, las bolas y el compañerismo que hay entre los miembros del equipo. Ver a un Yadier Molina, esperando en ‘home’ a un galanazo como Carlos Beltrán, luego de dar ‘home run’ para abrazarlo y darle par de nalgaditas de felicitación, me llena de felicidad, un acto que deberíamos copiar. No puedo negar, que cuando alguien me cede el paso en la calle, o me abre una puerta en el ‘mall’, me dan deseos, además de darle las gracias, darle par de nalgaditas y decirle tiernamente al oído, ‘good boy’, no me digas que no si sííííí…
Y hablando de nalgaditas, yo creo que para estar en el béisbol, además de tener un gran talento con el bate y cogiendo bolas, uno debe ser nalgón. ¡No he visto un pelotero chumbo! Ese Iván Rodríguez, parece que tiene dos guantes de boxeo atrás, redonditas… sííííí. Es que para mí son completos, además de ser deportistas, guapos, ¡miren a Carlos Delgado, guapísimo, alegre, servicial, hasta canta y todo! Además de todo eso, millonarios… Son peloteros que se ganan 60, 80, 100 millones por hacer lo que les gusta, aunque eso si, es muy sacrificado, pero con esa torta quién no se sacrifica, sííííí…
Yo con ese dinero, miraaaaa le haría tantos regalos a mis 12 tías que también son fanáticas de la pelota. Ni hablar de tía Tata, que le encanta la pelota, como que ha tenido seis novios peloteros. Y es que ella desde jovencita es una “joyita”, ha tenido más novios que Maripily y Brenda Robles juntas, ¡ay santo ni tantooo! ¡Ahí fácil puede haber media población, jajajaja qué jocoso! ¡Si me leen mis amigas cacatúas Brenda y Maripily! Es que mi tía me dice que en la vida hay que ser sociable y yo le digo: “Me extraña y me araña sociable, eso es ser rapidita”, ‘what da hell?’…
En fin, le compraría una casa y un carro a cada una de ellas bendito, sí, es que mi tía Tomasa todavía anda en un Celeste del 82 y sin aire. Pero mientras tanto que siga en el Celeste porque la radio y mis otras cositas no es sueldo de pelotero, aunque me conformo con que luego de cada programa, pueda llegar a donde el chumbo de papa Molusco a darle tres nalgaditas y decirle al oído tiernamente ‘good job boy’… No me digas que no si sííííí…
Recuerden escucharme en ‘El Goldo y la Pelúa’ por la Mega y verme desde el 11 de abril en el Teatro Ambassador en Santurce, en la obra ‘El Ministerio de Fede’.