La derogación de la cuota de $800 por estudiante de la UPR por parte de su Junta de Síndicos el pasado sábado 6 de enero, en lo que ha sido llamado un gesto de buena fe, es a mi juicio un error de juicio y una medida improcedente en esos momentos. Veamos:
1-Lo que procedía era esperar a que se sometiera, se aprobara y se convirtiera en ley el proyecto para derogar la cuota e identificar fuentes de fondos que la sustituyan para entonces proceder a derogarla.
2- Esperar al primero de julio -que comienza el nuevo año fiscal- para ver de dónde realmente provendría el dinero (aproximadamente $74 millones) de un presupuesto que se anticipa será deficitario y que hasta el presente hay $250 millones menos de lo proyectado en recaudos, sin contar la disminución que pueda haber este semestre que corre.
3-¿Qué pasará si al 1ro. de julio no se le pueden asignar los fondos a la Universidad para resarcir el dinero de la cuota? Se revierte la decisión y entonces cae la responsabilidad de volver a imponer la cuota sobre la Junta de Síndicos. Los malos serán entonces los miembros de la JS. A estos se les exigirá que sean ellos los que consigan los fondos “del superávit” que supuestamente tiene la UPR según se expresara en las vistas del Comité de Transición. Cosa que no ha sido desmentida. ¿Cómo se evitará la decisión de una huelga que los estudiantes revoltosos amenazan con llevar a cabo? ¿Quién será responsable de la misma?
Tenga claro el pueblo que una huelga más en la Universidad representaría la pérdida de la acreditación por parte de la Middle States Association con la concebida pérdida de todos los fondos federales -inclusive los de la beca Pell- y la realidad de que los diplomas otorgados por la institución no tendrían ningún valor.
4-¿Que se le dirá a Moody’s, una de las casas calificadoras de los bonos de la UPR cuya principal consideración para degradar los bonos a chatarra fue que la UPR tiene una exagerada dependencia en los fondos del estado, cuando para resarcir los dineros de la cuota se utilicen fondos del mismo estado, creando así una mayor dependencia en estos? ¿Se degradarán todavía más estos bonos? Esto sería catastrófico ya que impedirá contar con fondos para construcción de nuevas instalaciones físicas y actualizar las existentes puesto que esto se hace emitiendo deuda y los intereses para ello serian prohibitivos.
De la manera y el momento en que se ha hecho esta derogación tiene -además de lo anterior- el impacto negativo de envalentonar y enardecer más a los revoltosos de la UPR -quienes se adjudican “el éxito” de la derogación de la cuota-, para que incrementen sus demandas y exigencias. Estos revoltosos son insaciables y la cuota es solo una (y no la más importante) de las muchas demandas que tienen. Estas son:
Que se les devuelva el dinero pagado por los pasados dos años. Esto sumaría alrededor de $87 millones.
Que se elimine el voto electrónico. Esta medida se instituyó para garantizar que las decisiones en las asambleas estudiantiles reflejaran el sentir de la mayoría y no el de los grupos que más alboroto hagan en estas.
Que se eliminen las sanciones a los estudiantes que agredieron, destruyeron y quemaron propiedad pública, violaron leyes y reglamentos Universitarios.
Que renuncie el presidente de la Universidad.
Que se haga una “verdadera” reforma Universitaria. Cualquier reforma que no sea hecha por ellos “no lo sería”.
Que se reemplacen los miembros de la JS nombrados por Fortuño, por estudiantes y profesores que representen los intereses de estos sectores. Debe tenerse claro que los miembros de la Junta de Síndicos están supuestos a representar el sentir y los intereses del país y no los de ningún grupo en particular por ser esta una institución del Estado. De hecho, la UPR es una de pocas -si no la única- en jurisdicción de Estados Unidos que tiene estudiantes en su junta de gobierno. En mi carácter personal y en el de la mayor parte de las autoridades en la materia, no debe haber estudiantes ni profesores en dichos cuerpos ya que los intereses que estos representarían serían los de su grupo y en la gran mayoría de las ocasiones estos vienen en conflicto con los del país.
Estas tres últimas son las demandas más importantes de los estudiantes revoltosos. No se engañe nadie, todas tienen un fin ideológico y de lograrlas harían de la Universidad una donde imperaría el cogobierno al estilo de universidades revolucionarias, retrógradas que existen en Latinoamérica. La UPR sería una donde los estudiantes por la fuerza numérica se impongan y manden. El pueblo debe tener claro que lo que verdaderamente desean estos revoltosos es lograr el poder institucional -de la forma que sea- para timonear la universidad hacia constituirla en un ente desestabilizador del país para implantar en Puerto Rico la república socialista chavista que interesan. ¿Es esa la Universidad que queremos?