La esposa del exjuez Carlos Irizarry Yunqué, quien apareció sin vida en su apartamento en El Condado, estaba deprimida y se sentía traicionada porque él le ocultó cuando se casaron, en el 1996, que no tenía la capacidad para sostener relaciones sexuales, testificó el entrenador personal de la víctima.
Quería separarse de él –aunque no divorciarse- e irse para Guayama. Le dijo a su entrenador personal, Iván Marrero, que era maltratada emocionalmente y que no tenía una relación buena con la hija de su esposo; que sentía que la mujer la odiaba. Mientras, el marido sabía que lo que ella sentía por él era “cariño”.
La jueza Elizabeth Linares le cuestionó anoche a Marrero que en cuatro meses que él trabajó para ella, tuvieran la confianza suficiente para que ella le contara detalles de su vida íntima. Él dijo que la situación matrimonial no era un secreto y que “todo el mundo en el gimnasio al que ella iba cuando yo la conocí lo sabía”.
De hecho, el día antes de la muerte, el lunes 16 de agosto de 2010, Ortiz pospuso el entrenamiento para el martes, por sentirse deprimida. Estaba bajo tratamiento médico para la enfermedad.
El entrenador llegó cerca de las 10 de la mañana. Hicieron ejercicios cardiovasculares en el área de la piscina y como era un día caluroso, subieron a su apartamento para hacer ejercicios de resistencia y fuerza, como acostumbraban cuando la temperatura era alta. No le gustaba el calor… el aire acondicionado central del apartamento siempre estaba prendido”, mencionó Marrero.
El testigo, quien se presentó como ‘life coach’ en la vista preliminar, relató que le ofrecía apoyo emocional a su clienta, que aunque no le sugería qué hacer, le contaba sus experiencias. Los lunes le pagaban los tres entrenamientos de la semana con un cheque de la cuenta del matrimonio. Muchas veces era Irizarry Yunqué quien le pagaba, cuando se encontraba en el hogar. “El trato era normal”, dijo, al ser inquirido acerca de lo que percibió en la pareja.
Cuando se marchó del apartamento ubicado en Laguna Terrace, la empleada doméstica, Aida de los Santos, a quien conocían en el lugar como Carmen Pichardo, estaba ahí. También estaba la perrita de la raza Poodle ‘Nina’, la cual el entrenador describió como “blanca, un poco gordita”.
Mientras estaban en la piscina, Marrero vio al fumigador que se dirigía a dar servicio al apartamento. Rafael Delgado Burgos subió al apartamento, donde estaban la mucama y la perrita. “Todo estaba normal”, indicó.
El guardia de seguridad que estaba de turno esa mañana, Pablo Rodríguez Quiñones, confirmó la visita de estas personas, mencionó que el exjuez del Tribunal Supremo fue a almorzar, tal como se lo pidió su esposa en la mañana. “Cuando él salía ella me llamó para que le dijera que le recordara que fuera a almorzar”, recordó.
Vio por última vez a la occisa cuando ella lo saludó desde el área de la piscina.
Por su parte, el empleado de mantenimiento José Manuel Ramos realizó la rutina diaria que acostumbraba desde que llegaba a las 12 del mediodía. Como era usual, entre 2:20 y 2:30 de la tarde se encontraba en el quinto piso para llevarse las bolsas de basura. Cuando ‘Nina’ lo oía, le ladraba desde la cocina y De los Santos salía a sacar la basura. Pero ese día Nina no ladró ni la mucama salió. La basura estaba en el cuarto de los desperdicios.
Ese día el profesor Irizarry Yunqué fue a almorzar y se marchó “a las 11 y pico”, dijo Rodríguez. Ese día personas ajenas realizaban trabajos de pintura y sellado de techo, mientras que en el exterior construían un estacionamiento.
Por su parte, la abogada Lucille Borges, quien se sumó a la defensa, reclamó que la Fiscalía establezca la motivación para el asesinato y pidió que la fiscal Elba Acevedo provea el inventario de prendas de la occisa. La fiscal dijo que no se realizó y que de haberlo no lo proveería.
La jueza Linares rechazó la solicitud de la defensa para revelar el informe de autopsia, la cual trata de establecer que la sospechosa no tiene la fuerza suficiente para infringir la magnitud de las heridas sufridas por la víctima.
Hoy se anunciará si la vista continúa el jueves o el 30 de octubre.