¿Revivirá el béisbol local gracias al Clásico?
José Ortúzar: Espero que sí. He ido a varios juegos de la pelota invernal y me preguntaba qué ha pasado con el fanático. Cuando era niño recuerdo que iba al parque con mi padre y que había más gente, sin olvidar que un juego de domingo entre los Cangrejeros y Senadores (también Metros) congregaba a miles de personas. Aparte de esa nostalgia, no se puede olvidar que la pelota Doble A ha aumentado su asistencia y ha empleado a jugadores de este equipo como a Luis (Wicho) Figueroa.
Este equipo de Puerto Rico ha estado en una misión que, sin importar el resultado, ha revivido ese gusto por ver buen béisbol. Esperemos que este impulso pueda ser aprovechado por los dueños de equipo y los mismos peloteros.
Jorge Figueroa Loza: Independientemente del resultado de la final del Clásico, el personal de Puerto Rico demostró que no hay escasez de peloteros buenos en la Isla.
Ahora el turno le corresponde a la liga profesional. Mejor puente no tendrán de promoción para traer de vuelta al fanático a la gradas que la demostración de la apasionada novena. Por el béisbol invernal pasaron todos los jugadores que se convirtieron en luminarias en las Grandes Ligas. Desde Roberto Clemente hasta Roberto Alomar; desde Iván Rodríguez hasta Yadier Molina.
Una buena campaña publicitaria, preñada de anuncios y adaptarse ya a la era digital con una digna página web que se cuele en todas las redes sociales –con resultados al día– sin duda motivará a la nueva generación.
Es hora de evolucionar. No es tan difícil. Solo miren como se mueve la liga de los hermanos dominicanos. Cuando dan el último out de campeonato ya tienen planificado el próximo.
¿Quién fue el JMV de PR en el Clásico?
José Ortúzar: En el terreno, Yadier Molina ha sido timón detrás del barco. Su manejo del cuerpo monticular ha sido tremendo; ha bateado muy bien y su promedio lo refleja. Sin embargo no debe ser el único recibidor de este premio.
Nelson Figueroa ha sido el mejor representante de un cuerpo de lanzadores que ha lucido en grande. Sus dos victorias fueron frente a Venezuela y Estados Unidos, cruciales para que Puerto Rico avanzara a la segunda ronda y las semifinales, respectivamente.
En colectivo, el pitcheo de Puerto Rico fue una fortaleza gracias también al buen manejo de su dirigente Edwin Rodríguez.
Jorge Figueroa Loza: ¿Se puede seleccionar a Edwin Rodríguez? La dosis de confianza que le brindó el dirigente ponceño tanto a veteranos como a juveniles fue la clave para el éxito de la novena puertorriqueña por más que se quejen en las redes sociales de no mandar a tocar.
Trató a los prospectos como estrellas establecidas de las Mayores y a los que tienen canas como si fueran chamaquitos. No mintió cuando sostuvo que cada uno de los 28 en el personal tenía un rol específico, y así los utilizó.
¿El jugador? Yadier Molina. Por más modestia que tenga, fue la bujía para el funcionamiento preciso del cuerpo monticular. Verlo pararse de las cuclillas y echarle porras al lanzador de turno para que le metiera seguridad al lanzamiento, y cuestionar apasionadamente cada jugada que fuera en contra del equipo vale igual o más que un cuadrangular con las bases llenas.
Ante ambos, y el resto, me quito la gorra.
De los peloteros jóvenes, ¿quien fue el que más te impresionó?
José Ortúzar: Hiram Burgos, a sus 25 años, ha hecho una labor encomiable como relevista. A pesar de que en Ligas Menores es un abridor, el lanzador perteneciente a los Cerveceros de Milwaukee, ha asumido el reto saliendo del ‘bullpen’ ante el voto de confianza que le dio el ‘staff’ del equipo.
Jorge Figueroa Loza: Obvio que veremos a Carlos Correa en el 2017 con la camiseta de los Astros (que no se le pegue la macacoa de Houston), pero para el próximo Clásico el plato fuerte de Puerto Rico serán los lanzadores.
Los prospectos Giovanni Soto (Indios) y José Berríos (Mellizos) se probaron contra los actuales mejores bateadores de las Grandes Ligas. El derecho Hiram Burgos demostró que merece un espacio en el róster de los Cerveceros de Milwaukee, y Eddie Rosario (Mellizos) se adueñó del jardín izquierdo con gallardía.
Con sus demostraciones, no deber haber espacio de quejas por una crisis béisbolera en los próximos cuatros años.