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Incendio en discoteca de Brasil deja entrever normas débiles

30 de enero de 2013 - Actualidad -

Documentos obtenidos por The Associated Press, entre ellos permisos de construcción expedidos al club Kiss y planes de seguridad en caso de incendios, revelan que estos factores mortales cumplieron con las regulaciones actuales.

AP

SANTA MARIA, Brasil — Aislante acústico inflamable y tóxico en el techo. Sólo una salida para un club nocturno grande que podría albergar cientos de personas. Ningún sistema de rociadores de agua a la vista.

Estas fueron algunas de las causas principales de que más de 230 personas murieran en cuestión de minutos en una discoteca del sur de Brasil la madrugada del domingo. Pero los propietarios del centro no violaron ninguna ley, algo que plantea interrogantes graves sobre las normas de seguridad de una nación que albergará el Mundial de fútbol y los Juegos Olímpicos.

Documentos obtenidos por The Associated Press, entre ellos permisos de construcción expedidos al club Kiss y planes de seguridad en caso de incendios, revelan que estos factores mortales cumplieron con las regulaciones actuales.

“¿Que si estoy de acuerdo con el hecho de que había sólo una salida? No. ¿Estoy de acuerdo en que el techo estuviese cubierto con material inflamable? No, no lo estoy”, dijo el mayor Gerson Pereira, jefe de los bomberos de Santa María.

“Me hubiera gustado haber cerrado este lugar (antes de la tragedia), pero entonces los bomberos podrían haber sido demandados” porque no se violó ninguna ley, agregó.

No obstante, los mismos documentos facilitados el martes por la alcaldía de la ciudad austral también muestran que se violaron varias normas, como en el caso de irregularidades en la inspección de seguridad contra incendios en el club. También hubo violaciones a las normas por parte de la banda que contrató la discoteca, cuya pirotecnia se dice que inició el fuego. Los inspectores policiales han dicho que cualquiera de estas violaciones era motivo suficiente para cerrar el club.

Uno de los documentos muestra que los bomberos ya habían detectado que el centro nocturno tenía un riesgo “medio” de incendio. Por ley estatal, esa designación requería que la discoteca se sometiera a revisiones anuales, pero los registros indican que la última inspección a la discoteca Kiss fue en agosto de 2011.

Los sobrevivientes del incendio han dicho que los extintores que había en el club no funcionaron en los primeros intentos por combatir el fuego. Según la ley estatal, cada extintor debe tener un recibo que muestre que fue inspeccionado de forma independiente dentro de un año antes, a fin de que sea aceptable.

Marcelo Arigony, el principal investigador de la policía en el caso, dijo el martes en una conferencia de prensa que estaba claro que los extintores no fueron inspeccionados y que eran claramente modelos baratos y nada confiables que no deberían ser utilizados en ningún lugar.

Quizás lo más notorio fue lo que las autoridades señalan como la causa del incendio.

El fuego comenzó alrededor de las 2:30 de la madrugada, hora local, durante una presentación del grupo Gurizada Fandangueira, una banda de música que había hecho de la pirotecnia un sello característico de sus espectáculos.

El guitarrista del grupo dijo a la prensa que el club de 615 metros cuadrados (6.650 pies cuadrados) estaba repleto de clientes, entre 1.200 y 1.300. La Policía informó que la capacidad de un club de ese tamaño era de menos de 700 personas.

El inspector Arigony dijo que los miembros del grupo compraron a sabiendas bengalas que sólo debían utilizarse al aire libre, pues solamente costaban 1,25 dólares cada una, en comparación con el precio de 35 dólares que tienen los productos diseñados para interiores.

“La luz de bengala era para usarse sólo en exteriores, y la gente que las encendió lo sabía”, afirmó Arigony, quien añadió que los miembros del grupo han reconocido que solían optar por las bengalas más baratas. “Preferían comprar ésas porque eran más económicas que las de uso en interiores”.

“No se trata de que este club haya cumplido o no con tal o cual ley: este lugar nunca debió haber abierto en primer lugar”, dijo Arigony. “Este es un problema que ocurre en todo Brasil: estas leyes. Sólo espero que esta tragedia traiga cambios”.

Otras deficiencias del club, como la existencia de una sola puerta de salida, no están reguladas específicamente en la legislación brasileña.

Jaime Moncada, un asesor de seguridad que vive en Estados Unidos y tiene casi tres décadas de experiencia en América Latina —inclusive proyectos grandes en Brasil_, dijo que no estaba sorprendido de que una sola salida fuese algo permitido por la ley local.

Tras ver un plano del club obtenido por la AP, calculó que el punto más distante de la puerta estaba a unos 32 metros (105 pies), y las regulaciones en la mayoría de los estados en Brasil prescriben que una segunda salida es necesaria solamente si la distancia es de 40 metros (131 pies) o más.

Por la misma razón de distancia, dijo Moncada, no se exigiría que hubiera rociadores ni alarmas. La ley de Rio Grande do Sul establece la obligatoriedad de un sistema automático de combate a incendios, como rociadores en el cielorraso, pero únicamente para edificios de mayor tamaño que el de la discoteca.

Brasil es la quinta mayor economía mundial en ciertos aspectos, pero marcha a la zaga en términos de normas de seguridad, de acuerdo con varios expertos con conocimiento de las leyes locales.

Una razón: las leyes estatales son redactadas por funcionarios contra incendios que no buscan asesoría de ingenieros especializados en áreas como dinámica de fuego, cómo las llamas afectan diferentes materiales, y modelos computacionales que pueden generar los mejores métodos de evacuación, dice Rodrigo Machado Tavares, un ingeniero y asesor de seguridad contra incendios basado en Sao Paulo.

Lo que es peor, dijo, funcionarios municipales y estatales y grupos de expertos pueden ofrecer sugerencias contradictorias.

En Sao Paulo, donde una serie de grandes incendios en la década de 1970 derivó en una serie de regulaciones de seguridad que se convirtieron en un modelo nacional, hay tres formas de calcular lo ancha que debe ser una escalera para una evacuación segura, dijo Tavares.

“Uno obtiene tres cifras diferentes; es muy confuso”, dijo.

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