Domingo 19.05.2013

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La Estadidad como fortaleza

Algunos candidatos a puestos electivos e inclusive algunos militantes de base del Partido Nuevo Progresista (PNP) conciben como una debilidad, un ‘liability’ o hasta un gran inconveniente el que se haya programado la consulta plebiscitaria el mismo día de las elecciones generales o este próximo 6 de noviembre.

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Algunos candidatos a puestos electivos e inclusive algunos militantes de base del Partido Nuevo Progresista (PNP) conciben como una debilidad, un ‘liability’ o hasta un gran inconveniente el que se haya programado la consulta plebiscitaria el mismo día de las elecciones generales o este próximo 6 de noviembre. Lo ven como algo que puede contribuir a entorpecer sus posibilidades de reelección , a salir electos por primera vez o a que el PNP revalide como partido de gobierno. Sin embargo, el evidente desgaste institucional de un ELA territorial que ni siquiera en sus mejores tiempos rindió los resultados esperados, tiende a indicar lo contrario: en vez de representar una debilidad o desventaja el que se ‘plebisciten’ las elecciones generales, más bien constituye una ventaja y fortaleza para los que defiendan la mejor propuesta descolonizadora o de cambio de régimen: la igualdad ciudadana bajo la Estadidad federada.

No es mera casualidad o pura estrategia política de conveniencia el que las elecciones generales del 2008 hayan sido plebiscitarias y el que las próximas elecciones generales de este año lo vayan a ser también aun en mayor medida.

Aunque en ambas estén presentes elementos de estrategia y conveniencia política para hacerlas plebiscitarias, en el caso del 2008 el intento fallido de Aníbal Acevedo Vilá de convertir los cargos federales en su contra en un grito de guerra contra Estados Unidos para impulsar la opción de la independencia asociada (ELA soberano), o el proyecto por un ‘Nuevo País’ de la plataforma del PPD; y en el caso de la consulta plebiscitaria de este año el incentivar que los estadistas (inclusive los descontentos) salgan a votar contra la colonia y por la Estadidad. A la vez se refuerzan las posibilidades de reelección de nuestro gobernador Luis Fortuño y nuestro comisionado residente Pedro Pierluisi. En realidad, en ambos casos, esos elementos coyunturales de conveniencia política del momento, cogen el asiento trasero ante la preponderancia del estrepitoso agotamiento y colapso institucional del ELA territorial colonial.

Uno de los primeros en percibir dicho desgaste institucional del ELA fue el doctor Pedro Rosselló, quien al no lograr un claro mandato descolonizador a favor de la Estadidad en el plebiscito de 1998 y ante las precarias e insuficientes herramientas institucionales coloniales con las que contaba para afrontar debidamente los múltiples problemas sociales y económicos que nos aquejaban, optó por no postularse a la reelección en el 2000. Sila María Calderón también se estrelló contra el muro de contención de la aguda esclerosis institucional colonial y ante el fracaso de sus gestiones en Washington para aprobar la sección 956 como nuevo incentivo federal para la inversión en Puerto Rico, más el empantanamiento de su proyecto de Comunidades Especiales, también optó por no postularse a la reelección en el 2004. Aníbal Acevedo Vilá heredó un ELA esclerótico y agonizante y lo lanzó al precipicio con su incompetencia administrativa y su manejo inescrupuloso del presupuesto estatal, a tal punto que nos llevó al borde de la quiebra. Trató de salvar cara y dar un golpe de timón ‘plebiscitando’ las elecciones para encaminarnos a la independencia asociada, pero afortunadamente el electorado reaccionó y ante el brinco al abismo que avalar tal opción soberanista hubiera implicado, optó por respaldar la propuesta más democrática, transparente y justa de status en la plataforma del PNP y le propinó a Aníbal Acevedo Vilá y al PPD su peor derrota electoral en la historia.

Afortunadamente, en el momento en que se junta la crisis del ELA con la crisis financiera internacional, el Pueblo eligió a Luis Fortuño como gobernador, quien valientemente tomó el toro por los cuernos, implementó las medidas fiscales que ameritaba la situación, saneó las cuentas públicas, salvó el crédito del gobierno y nos sacó de la honda depresión económica en la que nos encontrábamos. Ha hecho de tripas corazones. Sin embargo, en una reciente entrevista en EL VOCERO, ha señalado que con todo y lo logrado se siente seriamente limitado en sus funciones ejecutivas por la carencia de poderes y herramientas institucionales adecuadas a la luz de la camisa de fuerza colonial y que por lo tanto, es imprescindible para garantizar un futuro de progreso, prosperidad e igualdad ciudadana el que rechacemos la colonia y endosemos la Estadidad en el plebiscito de noviembre. Pues la Estadidad es la opción descolonizadora que nos provee las mejores herramientas y el mayor poder institucional para hacer mella a nuestros apremiantes problemas sociales y económicos. A la vez nos garantiza la igualdad de derechos ciudadanos con nuestros conciudadanos de los 50 estados de la Unión.

No solo nuestros últimos cuatro gobernadores han comprobado, padecido y experimentado la carencia de herramientas y poderes institucionales bajo el ELA territorial, también los cuatro últimos presidentes de Estados Unidos nos lo han señalado y nos han hecho un llamado a que salgamos del actual ‘impasse’ colonial de forma democrática. Es por ello que quienes están en desventaja, divididos y a la defensiva respecto al status, son los que defienden lo indefendible: la actual situación de indefensión, subordinación e inferioridad política. O los que no se atreven a defender abiertamente y de frente la opción de república asociada en la que verdaderamente creen, pues representa una opción descolonizadora que conlleva una regresión económica y social, inclusive con respecto a la actual situación colonial, ni se diga con respecto a la Estadidad. Y pretenden atosigarnos la Independencia por la cocina, vía una Asamblea Constitucional de Status amañada en que los dados estén cargados de forma antidemocrática y poco transparente a favor de la Independencia o Republica Asociada.

Aquellos candidatos que en estas elecciones defiendan, además de sus propuestas específicas, la Estadidad como opción descolonizadora, gozarán de una posición de fuerza y ventaja contra los que ni siquiera se atreven defender la denigrante y decadente condición colonial o la república asociada en la que verdaderamente creen. La Estadidad es la mejor opción descolonizadora que conlleva prosperidad económica, calidad de vida y apoderamiento democrático ciudadano. Por ello, la Estadidad no es un impedimento o desventaja para los candidatos del PNP, sino más bien su ventaja y fortaleza en estas elecciones generales del próximo 6 de noviembre.

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