Tomando en consideración que el día menos pensado podemos enfrentar una emergencia que afecte grandes cantidades de víctimas contaminadas por agentes químicos, biológicos, o explosivos, la Oficina para Asuntos de Seguridad Pública (OASP), confió un adiestramiento a un grupo de expertos provenientes de Texas.
Los expertos en seguridad, pertenecientes al ‘Texas Engineering Extension Service from Texas University’ le ofrecieron a las enfermeras, policías, bomberos y personal de manejo de emergencias, las técnicas más comunes para descontaminar, tratar y transportar víctimas expuestas a alguno de estos materiales peligrosos.
“Para nosotros lo más importante es garantizarle a nuestros respondedores su seguridad al momento de socorrer a una persona en peligro. El exponerse a estos materiales, sin el conocimiento y la protección necesaria, resultaría en un problema adicional a la emergencia que tratan de atender”, aseguró Heriberto Saurí, agente administrador de los fondos que el Departamento de Seguridad Nacional, (Department of Homeland Security, DHS por sus siglas en inglés) le otorga a Puerto Rico para la compra de equipo de seguridad y adiestramientos especializados como el ‘PER 211 Management of CBRNE Events’ que se ofreció en el antiguo aeropuerto de Fajardo.
Durante la capacitación, que se extendió por dos días consecutivos, a los primeros respondedores se les instruyó sobre los múltiples escenarios a los que podrían exponerse y como actuar en cada uno de ellos tomando en consideración que aún con el deseo de salvar a una persona existen casos en los que para ella no se pueda ofrecer ayuda médica. Los expertos indicaron que han ocurrido incidentes con grandes números de víctimas los cuales han sobrevivido al incidente inicial pero no a los efectos posteriores.
“Esa es la relevancia de esta adiestramiento. Aquí tenemos que proteger la vida, tanto de la víctima como la del respondedor. Cada caso conlleva un conocimiento, protección y técnica distinta. Se tiene que conocer el agente que se quiere repeler porque si no, puede penetrar y hacerle daño al respondedor”, insistió el también director de la Agencia Estatal para el Manejo de Emergencias y Administración de Desastres.
Por su parte, la directora de la OASP, Alfrida Tomey, coincidió con Saurí en que todos los incidentes son dinámicos, “lo que crees saber ahora puede que no sea lo mismo tarde. Siempre hay que dudar de todo porque se trata de proteger y salvar vidas”.
Como parte del adiestramiento, se les instruyó además a reconocer los recursos necesarios para cada escenario y los pasos a seguir de acuerdo a la emergencia que se presente.
“Hay que aprender a seguir los pasos; reconocimiento, activación, protección, identificación, descontaminación y asistencia médica. Cada paso es importante porque el peligro mayor es obviar uno de ellos”, subrayó.
Asimismo, señaló que otro de los aspectos importantes es dialogar con el paciente, en la medida que la situación lo permita, para conocer su historial médico. “Qué sucedió antes y durante porque nos asiste a la hora de ayudarlo y antes de suministrarle un remedio. Nuestro objetivo es reducir el impacto de los contaminantes y acelerar su recuperación”.
Como parte de la capacitación, los técnicos del Texas Engineering Extension Service, discutieron el caso de ataque con gas al metro de Tokio el 20 de marzo de 1995 en donde resultaron 650 las víctimas con gas sarín. Se mencionó que estos tipos de incidentes se dan con tan poca frecuencia que es fácil ignorarlos, lo que trae como consecuencia resultados fatales.
Dependiendo de la forma de contacto, los agentes químicos producen una variedad de efectos, entre los que se encuentran asfixia, irritación, sensibilización alérgica, envenenamiento sistemático y debilitamiento del sistema inmunológico.