Jackeline Del Toro Cordero
EL VOCERO
“Nada, que iba a estar bien”, fue lo que pensó Alfry Infante Pérez mientras se encontraba bajo el control de sus captores el pasado martes, narró, ayer el niño de seis años, cuando ya la felicidad había regresado a su hogar en la avenida Borinquen de Santurce.
El niño no comprende el peligro al que estuvo expuesto. Aseguró que no temió y que le dio una patada a uno de los individuos. Ayer les exigió, a través de los medios de comunicación, “que me devuelvan mi mochila”. Es negra, tiene un dibujo de Batman y adentro están sus tesoros: “mi libro nuevo de matemáticas, mis mascotas (virtuales), un círculo, un cuadrado, un triángulo”.
Durante las angustiosas 11 horas que duró el secuestro, su madre, Frinette Pérez Vargas, oraba y confiaba en que su hijo mayor regresaría sano, aunque lloró mucho, confesó. Y “se me salieron las lágrimas” cuando los agentes federales que lo recogieron en el Mercantil Plaza, a donde una señora lo llevó después de encontrarlo frente al mismo, lo colocaron en sus brazos.
“Fue algo terrible. No se lo deseo a nadie”, expresó Pérez, también madre de José Alberto, de cuatro años. En lo sucesivo, tendrán en cuenta “estar ‘a cuatro ojos’ con los niños, pendientes… y no salir tanto a la calle”.
Dijo que agradece y valora el apoyo de la gente, que aun sin conocerlos, se preocupó por informar a través de las redes sociales y de los medios de comunicación la matrícula y la descripción del vehículo, donde se llevaron al menor.
Su esposo, José Alberto Infante, un comerciante dominicano que vive en Puerto Rico hace 13 años y tiene –junto a un socio- un negocio de licores y comida, además de una agencia de envío de valores, narró que cuatro hombres enmascarados y armados se llevaron a su hijo mientras abordaban el auto para llevarlo al colegio Cupeyville junto a su hermanito.
A él le propinaron un golpe en la parte de atrás de la cabeza –área que tiene hinchada-, mientras que un amigo de Nueva York que está de visita, recibió un choque eléctrico con el que fue inmovilizado.
Aunque inicialmente pensó “que el secuestro era para mí, después me di cuenta que no”, lo que le hizo recordar cuando fue apresado en el 2004 y pidieron $50 mil de rescate. Logró escapar.
Infante aseguró que todas sus actividades económicas son lícitas y que desconoce la identidad de quienes cometieron el delito, aunque piensa que lo conocen. Indicó que no pudo reconocer si son puertorriqueños o dominicanos.
Alfry contó que el agente que lo cargó en brazos cuando fue llevado al Tribunal Federal “se iba a caer”. Mientras estuvo en cautiverio no comió, rechazó un pedazo de “pan frío” que le ofrecieron. Así que ayer disfrutó de una sopa que le preparó su madre, aunque su comida favorita es el mangú.
Sintió temor únicamente cuando lo dejaron en Hato Rey. Uno de los hombres le dijo que su papá lo estaba esperando, pero no lo vio. Ayer jugaba tranquilo con un dinosaurio verde y quiso dibujar a dos periodistas que lo entrevistaban.
Mientras, agentes del Negociado Federal de Investigaciones (FBI), continúan investigando el secuestro de Alfrey. “Las autoridades continúan investigando, pero no podemos revelar detalles de la investigación”, afirmó la portavoz de prensa del FBI Maritza Conde.