Arte y Cultura

Al darle 25 años de su vida a la creación del MAC, Somoza entiende que hay que dar oportunidad a los jóvenes y las nuevas ideas.

María Emilia Somoza Con un cuarto de siglo al frente del MAC

Por Jorge Rodríguez, ESCENARIO
13 de septiembre de 2008 05:00 am

Con una agenda que iniciara en 1984 de co-fundar el Museo de Arte Contemporáneo de Puerto Rico, cuya colección se iniciara con nueve obras donadas y que hoy alcanza las dos mil obras, su directora, la también pintora y museóloga María Emilia Somoza, habla en retrospectiva sobre esa aventura que celebrara su primera exposición en Plaza de las Américas y que hoy exhibe centenares de piezas de una de las colecciones privadas más respetadas en Puerto Rico.

En diciembre, Somoza abandonará el cargo –que no ha estado ajeno a la controversia- para darle paso a una nueva directora, Marianne Ramírez Aponte, con quien trabajó en el MAC durante una década y quien ya asegura un cambio de visión para la institución.
Antes que nada, quisiera conocer la conclusión sobre la petición del MAC a la Legislatura de Puerto Rico para duplicarle su donativo recurrente a un millón de dólares.

Lo lograron al fin?


—Hasta donde tengo conocimiento, la Ley 91 se tenía que enmendar para asignar más fondos al MAC. Después de la Marcha de Artistas que hicimos, los senadores se comprometieron a considerar y adelantar la medida para que nos asignaran más fondos. Pues, eso se quedó ahí, se redactó la enmienda y se nos informó que la misma pasaba a la Comisión de Hacienda. Como era natural, eso no progresó.

¿Quiere decir que aún hoy trabajan con medio millón de dólares menos?

—Yo recibía $500 mil dólares  recurrentes pero el aire acondicionado nada más paga al mes, ocho mil dólares. Es decir que la operación seguía pero que con un mínimo de empleados, se me iba el presupuesto. Recientemente, y después de haber ido unas cuantas veces a la Oficina de Gerencia y Presupuesto  (OGP) y haber escrito cartas al Gobernador, nos informaron que tampoco había el dinero. Lo que conseguimos fue propuestas que nos pagaran algunos de los empleados.

No obstante, recientemente recibimos del Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP), la carta confirmando nuestros dineros por Ley 91; pero con $200 mil dólares adicionales. Yo entiendo que eso responde a OGP porque en la Legislatura nada siguió su curso. Este próximo año volveremos a que se nos aumente el presupuesto.

Al estar en este espacio tan espectacular de la otrora Escuela Labra, ¿cómo podría describir su trabajo fundacional y los 24 años que le han seguido?

—Después de estar involucrada por todo estos años en el MAC y de trabajar y dar mis mejores años a esta institución, fueron siete de los primeros años que estuve sin cobrar un centavo. Lo hice con mucho gusto y si tengo que volverlo a hacer, lo hago porque esto es un proyecto de vida. Es algo en lo que he creído es un proyecto ganador.

No ha sido fácil. Ha requerido muchos retos de distinto tipo como profesionales, personales, y de mucho sacrificio; pero que al cabo de estos 25 años debo decir que estoy bien satisfecha con lo logrado y no tengo nada que reprochar. Hay que mejorar unas cosas, nadie es perfecto. Además los tiempos cambian y hay que entender muchos reclamos que se hacen válidos; y yo, y esta institución nunca hemos cerrado las puertas a nadie. Diría que son 25 años de tener las vivencias más intensas, pero de muchas satisfacciones. No para ocupar primeras planas sino estar tras bastidores.

Al encontrar, encapsulado en este edificio, toda una historia del arte contemporáneo puertorriqueño con más de 2 mil obras en colección, supongo que el rigor que describe su gestión, ha debido ser muy científico y dialéctico. ¿Comparte algo de esta observación?

—Esta institución ha tenido mucho éxito porque no ha improvisado las cosas y se ha respetado mucho al ser humano. Y hemos tenido una preocupación constante por el artista, el visitante, los niños y las personas con impedimentos. Desde el principio nuestros empleados tuvieron un plan de salud; y puedo decir que no hay otra institución —que yo sepa—, se ocupe de dar en metálico ayuda a los artistas con un fondo de emergencia. Quiere decir, que si le pasa algo a alguno, hay un comité que le evalúa  e inmediatamente se le da lo que amerite el caso.

¿Cuándo se inició el MAC y dónde?

–En 1984 comenzamos sin tener un lugar, un techo; y como fui ex alumna de la Universidad del Sagrado Corazón, fuimos a visitar al presidente José Alberto Morales y pedimos el teatro para proyectar una película. El nos pidió ver un espacio en el edificio Barat, que describió como una cancha inmunda, para comenzar el museo. La cosa es que el dinero apareció, se restauró la sala, se le puso aire acondicionado; y ahí estuvimos 18 años.

¿Con cuántas obras comenzaron su colección?


—La primera exposición que hicimos fue en Plaza de Las Américas con nueve obras donadas, expusimos en otros lugares, hasta que en 1986, estrenamos las facilidades del Sagrado. Estábamos apretados por la cuestión de almacenar las obras, razón por la que no pedimos acreditación. Cuando en 2000, se nos concede la Labra, tengo que hablar de la generosidad de los artistas puertorriqueños, quienes han donado sus obras en un por ciento bien mayor.

Los artistas han dicho presente aún cuando ésta es una colección pública que pertenece al pueblo de Puerto Rico, según los estatutos del MAC. Como estamos conscientes de que hay que obtener una acreditación, creamos un comité muy serio con Rafi Trelles, Oscar Mestey, Margarita Fernández Zavala y un grupo de artistas jóvenes, que entiendo ya no están.

Regresando, ¿cómo surge la conceptualización de que este museo se especialazara en el arte contemporáneo?

—No fui la única fundadora pero en los estatutos del MAC pusimos lo que queríamos. No existía una galería dedicada al arte contemporáneo, el ICP tenía museo pero cerrado, y no había un lugar para ver en un mayor grado el arte contemporáneo. Decidimos que se limitara a lo contemporáneo definiéndolo como lo producido desde lo años 40 de posguerra, como punto de partida, en adelante, en Puerto Rico, el Caribe y Latinoamérica.

¿Cómo concibe entonces el cambio que anuncia en el MAC sin su presencia?


—Son ya 25 años y yo entiendo que vida es cambio. Cuando ya nos vamos al hoyo, no se mueve nada; pero cuando estás con vida es natural y saludable el cambio. Hay que dar oportunidad a los jóvenes, a las nuevas ideas. Como es un proyecto ganador con vida hemos pasado por momentos difíciles y crisis económicas. Lo importante es cómo se encaran los problemas.

Comentarios

 Nombre  Comentario 
Lisandra Santiago
9-11-2009
07:27:46 PM
fue buena profesoray hace falta a los maestros de are
Lisandra Santiago
9-11-2009
07:27:22 PM
fue buena profesora y hace falta a los maestros de arte
Lisandra Santiago
9-11-2009
07:26:44 PM
fue buena profesoray hace falta a los maestros de are
Reglas del Foro: Para poder comentar usted debe registrarse con su nombre verdadero e indicar un e-mail de contacto. Queda prohibido cualquier insulto o agravio, amenazas de cualquier índole o insinuaciones hacia o contra cualquier persona. No se permite lenguaje libeloso, difamatorio, ilegal, obsceno u ofensivo, faltas de respeto y el uso de sobrenombres de mal gusto o mensajes que violen los derechos de intimidad de terceras personas. El Vocero se reserva el derecho a decidir que mensajes incumplen estas normas, terminos de uso, a eliminarlos sin previo aviso y a expulsar a un Usuario que, a su sólo juicio, incumpla las mismas. Usted es el único responsable por el contenido que usted aporte.

Para comentar ingrese ahora su email y contraseña:

 

¿No estás registrado? Regístrate aquí


RSS de Escenario
Recibe gratis y en tiempo real todas las noticias de Escenario publicadas en el Vocero.