
MANHATHAN , Nueva York – Entrar a la fábrica de chocolates que Jacques Torres tiene en la calle Hudson en el "East Side" de la Gran Manzana es como entrar a la fábrica del Willy Wonca,sí la legendaria película de Hollywood que lleva su nombre.Aquí todo es alegría,todo son aromas a cacao,a chocolate con leche.
Una vez en el umbral de la fábrica me percato que las paredes de sus alrededores son de cristal para que el transeúnte –con sólo una mirada entre a ser parte del delicioso mundo del chocolate de Jacques.

Llegué hasta el centro de la tienda,luego de admirar los batidores de chocolate indígenas,probablemente venezolanos,de Madagascar o de Trinidad y Tobago,de donde proviene la mayoría del cacao y chocolate que llega a manos de Jacques para transformarse en delicias para los sentidos.El área de la barra de chocolate y donde ubica las sillas y sofás forman un óvalo.
Desde el techo se puede apreciar un tipo de alfombra dorada que corre de un extremo a otro,que invita al visitante a viviren la fantasía del chocolate.
En ambos lados de la zona de mesas y sillas se encuentran los escaparates con una gran variedad de chocolates de todo tipo y con toda clase de rellenos. Como estamos cercanos a la Pascua Florida,los conejos,los pollitos y enormes huevos están ubicados por doquier para su venta.
De pronto y con una gran son risa llega el chef pastelero Jacques Torres.Me invita a dar un recorrido por la fábrica. La mayoría de sus empleados provienen de los lugares con tradición de chocolate, incluyendo Francia.
Llegamos hasta la Chocolatería para conocer al genio detrás de tres chocolaterías exitosas establecidas en Nueva York.Es Torres uno de los chefs estrellas invitados por Saborea Puerto Rico para presentarnos su arte.Así que muchos tendrán la dicha de degustar sus creaciones chocolatosas. Es la primera vez que este francés de procedencia española y ue se crió en Ibiza,visitará la Isla y está bien emocionado.De ahí su apellido español.
El se mantiene muy ocupado atendiendo sus tiendas.Jacques llegó a Estados Unidos,específicamente a la Gran Manzana en busca del Sueño Americano y del reto que representa hacer caminos en tierra extranjera.
"Tenía ya 28 años y sentí la necesidad de cruzar el Atlántico.Comencé a trabajar en el Ritz-Carlton en Atlanta y luego me trasladé a Nueva York,para trabajar en el legendario restaurante Le Cirque",nos dijo Torres.
Por 12 fructíferos años Torres se desempeñó como el pastelero estrella del lugar pero estar en dicha posición no era todo lo que Jacques soñaba.De hecho,nos dijo que soñaba con chocolate y que su pasión por el mismo le llevó a conceptualizar lo que es hoy su fábrica.
La primera Chocolatería la estableció en Brooklyn y pronto su éxito le hizo abrir una segunda en el East Side de Manhathan.Apenas unos meses abrió su tercera en el West Side la Gran Manzana y sueña con abrir cuatro más fuera de Nueva York.
La pasión por el chocolate de Jacques casi se respira en cada rincón de su fábrica,café-chocolatería y tienda.Sus chocolates son, sencillamente deliciosos y ni hablar del chocolate caliente que todos vienen a buscar. ¡Es un lujo tenerlo en casa!



