
Cuarenta y cinco años de constantes tensiones y conflictos se vinieron abajo junto al muro que mejor simbolizaba esa larga era.
Para aquellos que adquirieron conciencia política a partir de la década de los años 90, la Guerra Fría sería una referencia cada vez más lejana y no el conflicto bajo el que se formaron sus padres y sus abuelos.
Ya no había que decidir de cuál lado estaban las afinidades, si del capitalismo o del comunismo. EL VOCERO se hizo eco de los eventos que marcarían el fin de la Guerra Fría. “Alemania Este ‘derriba’ Muro”, leía el titular de la página 6 en la edición del 10 de noviembre de 1989.
Hoy, a causa del transcurso del tiempo, el muro de Berlín podría ser una referencia vaga. Durante los más de 25 años de existencia de ese muro, los guardias de la parte oriental de Berlín tenían órdenes de disparar a los que intentaran trepar para acceder a la parte occidental.
Decenas murieron intentándolo. Por eso, que Alemania Oriental decidiera abrir el muro para que todo el que quisiera lo cruzara, era un evento extraordinario.
“Asombran al mundo sucesos Berlín”, era el titular de la página 6 de EL VOCERO del 11 de noviembre. Si la historia era reveladora, las fotos lo eran aún más. En una, decenas de jóvenes trepaban el muro antes prohibido. En la otra, un hombre con martillo y cortafrío le cercenaba un pedazo al muro.
En el resto de Europa del Este caían los gobiernos prosoviéticos. En lugar de invasiones, como había ocurrido en la Hungría de 1954 y la Checoslovaquia de 1968, el entonces líder soviético Mijail Gorbachov declaraba sentirse alentado e inspirado por los eventos.
EL VOCERO informaba estos acontecimientos. El 4 de diciembre de 1989 publicaba los resultados de una conferencia en la isla mediterránea de Malta entre el presidente estadounidense George Bush, padre, y Gorbachov. El titular de la noticia no podía ser más elocuente: “Abandonan la ‘guerra fría’”.
Para el año 1991, los cambios tocaron de manera dramática a la propia Unión Soviética. A un intento de golpe de estado a Gorbachov de parte de la línea soviética más dura y una fuerte resistencia al golpe liderada por el presidente de la República Federativa Soviética Rusa, Boris Yeltsin, le seguiría la declaración de independencia de la gran mayoría de las repúblicas soviéticas.
Ese año de 1991 terminó lo que antes se hubiese considerado imposible: el desmembramiento y desaparición de la Unión Soviética.
