

Desde San Ciprián, en 1932, ningún huracán había atravesado Puerto Rico de punta a punta. Entonces llegó el 21 de septiembre de 1998 Georges, cargado de vientos y lluvias que esparció, a su gusto, por llanos y montañas boricua.
Entró por la costa este y se fue al día siguiente, 22, por la oeste, dejando a su paso una huella de destrucción.
Llegó como un huracán categoría 3, con vientos máximos sostenidos de más de 100 millas por hora y ráfagas que posiblemente superaron las 150 en la Cordillera Central.
Aparte de los vientos, trajo fuertes lluvias, sobre todo en el interior. En Jayuya cayó un diluvio de más de 25 pulgadas de agua en 24 horas. Las lluvias en las montañas desbordaron prácticamente todos los cauces de los ríos. En las desembocaduras fue incluso peor, pues el agua que cargaban chocó con el muro de agua creado por el mar embravecido.
Algunos municipios de la región central se quedaron aislados durante muchas horas, a causa de los derrumbes y deslizamientos en las carreteras. Las comunidades levantadas sobre zonas inundables vivieron lo que por años se advirtió. Sobre 25,000 viviendas quedaron destruidas y más de 70,000 afectadas de alguna forma.
Al irse el huracán, más del 90% de la gente se había quedado sin luz y más del 75% sin agua. En los siguientes días el hielo sería tan apreciado como el oro y las filas para comprarlo durarían horas. Más del 75% de la cosecha del café se perdió y prácticamente toda la de plátano y guineo. Las pérdidas materiales sumaron más de $2,000 millones.
Afortunadamente, nadie murió como consecuencia directa del paso del huracán, contrario a las vecinas República Dominicana, donde Georges dejó más de 350 muertos, y Haití, donde dejó sobre 200.
Antes de extinguirse, por allá por el día 30, el huracán cruzó la parte oriental de Cuba, donde ocasionó seis muertes, las Bahamas, el sur de la Florida, Luisiana, Mississippi, Alabama, donde hubo un muerto, y Georgia.
‘Más furioso Georges que Hugo’ era el titular de la historia principal de la edición de EL VOCERO del 24 de septiembre. La comparación era con el último huracán que había entrado a la isla, Hugo, el 18 de septiembre.
La nota de prensa hablaba de que la Casa Blanca había declarado una emergencia de nivel 1 en Puerto Rico, que estaban próximos a llegar expertos en manejo de desastres de los Estados Unidos, que la agencia federal especializada en esas labores, FEMA, establecería centros de reclamaciones y que reporteros de las principales cadenas de televisión y de los principales diarios estadounidenses llegaban al país para reseñar el desastre.
EL VOCERO también informaba que el gobernador Pedro Rosselló había hecho un recorrido en helicóptero, acompañado de varios periodistas, en los que pudo constatar los estragos en varios municipios.
El gobierno se preparaba para el engorroso proceso de cuantificar daños y proveer ayudas. El proceso duraría meses y lo que se hizo bien, pero sobre todo lo que se hizo mal, traería consecuencias en el futuro inmediato.
| Nombre | Comentario |
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| University of Hazmela 4-23-2009 09:07:36 PM | Desvastador, me fui a vivir a la Florida por 22 dias. |
| JOE 4-23-2009 09:05:43 PM | FUE TERRIBRE.RECUERDO CUANDO VIVIA EN EL SUR Y VEIA COMO ARRANCABA LAS PLANCHAS DE ZINC Y LAS DOBLABAS EN LOS POSTES DE LUZ COMO CARTON.RECUERDO COMO ARRANCO LA PALMA DE COCO ANTIGUA QUE HABIA EN LA FINCA DE MI FAMILIA.JAMAS ESA PALMA VOLVIO A ECHAR COCOS. |
