35 años de historia

El escándalo Lewinsky

Por Mario Santana Ortiz
EL VOCERO
24 de abril de 2009 04:00 am

Habían pasado 130 años desde la última vez que habían sometido a un juicio de residenciamiento a un presidente de los Estados Unidos. Esta vez, el juicio de residenciamiento estaba relacionado a la infidelidad de un presidente.

En 1868, la mayoría republicana en el Congreso, furiosa con las políticas conciliatorias del presidente Andrew Jonhson con los líderes que habían tratado de separar al sur del resto de los Estados Unidos, así como con los vetos presidenciales a la legislación que garantizaría derecho al voto a los nuevos libertos, decidió someterlo a un juicio de residenciamiento. Ese es el procedimiento que dispone la Constitución de los Estados Unidos para sacar a un presidente del poder.

La Cámara de Representantes aprobó el juicio. El proceso requiere que los senadores se conviertan en juez y que el juicio lo presida el juez presidente del Tribunal Supremo.

Después de casi tres meses de juicio, el Senado estuvo a ley de un voto para lograr las dos terceras partes necesarias para residenciar a Johnson.

Muchas décadas después, en 1995, una joven de 22 años llamada Monica Lewinsky fue aceptada como becaria en la Casa Blanca. En abril de 1996, fue trasladada al Pentágono.

Allí le confió a una compañera de trabajo, Linda Tripp, que había tenido un “affair” con el presidente de los Estados Unidos, Bill Clinton. Tripp grabó secretamente las conversaciones telefónicas que sostuvo con Lewinsky. Le recomendó a la joven que no lavara un traje azul manchado con semen del Presidente.

Mientras tanto, se llevaba a cabo el descubrimiento de prueba de una demanda de una ex empleada del gobierno estatal de Arkansas de nombre Paula Jones contra su entonces jefe y ahora presidente, Clinton. Lo demandaba por hostigamiento sexual.

Como parte del descubrimiento de prueba, a Clinton le fue ordenado consentir a una deposición. Una de las preguntas de la deposición fue si había tenido relaciones sexuales con Lewinsky. Clinton contestó que no.

En enero de 1998, Lewinsky sometió una declaración jurada, como parte de ese mismo proceso, en la que negó haber tenido relaciones con el Presidente.

Enterada, Tripp envió las grabaciones que le había hecho a Lewinsky al fiscal especial independiente Kenneth Starr, quien había sido nombrado para investigar otros escándalos de Clinton, entre ellos los de la participación del Presidente y su esposa en una empresa inmobiliaria de nombre Whitewater.

Ese mes de enero, el “affair” Lewinsky comenzó a filtrarse en la Prensa. El 26 de enero, acompañado de su esposa, Clinton declaró: “No he tenido relaciones sexuales con esa mujer”. Dos días después, Lewinsky recibió inmunidad para declarar ante un gran jurado federal. También entregó el vestido con las manchas de semen.

El 17 de agosto, Clinton admitió a ese gran jurado haber tenido una relación impropia con Lewinsky. Esa noche, también hizo la admisión en un mensaje televisado.

En septiembre, el fiscal Starr dio a conocer los detalles del “affair”. En su informe, revelaba que en varias ocasiones Lewinsky le había practicado sexo oral al Presidente, algunas de ellas en la mismísima Oficina Oval, y que hasta había permitido que Clinton le introdujera un cigarro en su vagina.

EL VOCERO publicó en la página dos de su edición del 12 de septiembre la noticia del informe. “Starr acusa a Clinton de 11 delitos graves”, leía el titular.

En diciembre, durante el período entre las elecciones congresionales de noviembre y la toma de posesión del nuevo Congreso, la mayoría republicana en la Cámara de Representante aprobó someter a Clinton a un juicio de residenciamiento. Votó 228 a 206 para enjuiciarlo por un cargo de perjurio, por haber mentido bajo juramento sobre la verdadera naturaleza de su relación con Lewinsky, y votó 221 a 212 para enjuiciarlo por un cargo de obstrucción a la justicia.

El juicio se celebró ya juramentado el nuevo Congreso. Duró 21 días, entre el 7 de enero y el 12 de febrero de 1999. Lo presidió el juez presidente del Tribunal Supremo, William Rehnquist. Trece representantes republicanos sirvieron de fiscales. Cuatro entrevistas a testigos pregrabadas se transmitieron durante el juicio, entre ellas a Lewinsky y al propio Presidente.

Se necesitaba el voto de 67 senadores para sacar a Clinton de la presidencia. El Senado votó 55 a 45 en el cargo de perjurio y 50 a 50 en el de obstrucción a la justicia. Clinton fue absuelto, pero el escándalo Lewinsky marcaría su presidencia.

Comentarios

 Nombre  Comentario 
JOE
6-14-2009
11:17:18 AM
Mr.Cigarro.
Bill W. Gates
4-24-2009
10:45:59 AM
Igualito que el caso de Anibal, Clinton no fue residenciado, pero eso no es indicativo que no cometio los delitos. Miren el despelote que tenemos ahora por su culpa. El terrorismo rampante por haber dejado a Bin Laden hacer de las suyas desde el primer ataque al WTC y USS Cole. El desmadre causado por su administracion con la desregulacion de Fannie Mae y Freddie Mac y los prestamos hipotecarios para gente no tienen donde caerse muertas. Pero ahora con Hussein todo va a estar bien, si Pepe.
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