
Así como nada ni nadie se resiste al esfuerzo unido de un gran número de brazos, y al igual de que no es grande siempre el que triunfa sino el que jamás se desalienta, como tal, podría ilustrarse la vida plena de Argentina S. Hills, una líder social dedicada a la labor comunitaria, artística, filantrópica y de las comunicaciones, ex presidenta del periódico El Mundo de Puerto Rico y la única mujer en presidir una institución hemisférica como la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), una entidad que promueve universalmente la defensa de la libertad de expresión.
La figura de doña Tina, como se le conoce popularmente entre los puertorriqueños, ha relumbrado recientemente, primero, por la actual exposición del Museo de Arte de Puerto Rico (MAPR), titulada "Donación Colección Angel Ramos y Tina Hills", que se constituye de una donación de 30 piezas de arte de su colección personal y de la Fundación Angel Ramos (FAR) creada por su esposo, el fundador de EL Mundo y otras empresas aleatorias; y el reciente anuncio de su renuncia al frente de la FAR, tras cumplir la corporación medio siglo de existencia.
De hecho, el Premio Tina Hills por Servicio a la Comunidad que confiere esta fundación, ascendió este año a $150 mil dólares. Se le ha otorgado a través de los años millones de dólares a otras organizaciones comunitarias sin fines de lucro, tomando en cuenta en sus evaluaciones los elementos en torno a la creatividad, la participación de voluntarios y el papel que juegan, y sobre todo, su contribución a la calidad de vida de sus usuarios.
"Para mí, la cosa más importante fue cerrar estos 50 años en el Santuario de María Auxiliadora en Cantera, de los padres y madres salecianos, quienes atienden a niños abandonados en las calles. Ellos vinieron a Puerto Rico como dos años antes de que Angel muriera, en 1960; lo que hace que aprendiera mucho de su persona: a ser muy generosa. El siempre decía que 'si tú haces algo y alguien te da las gracias, eso es suficiente'. Le entendí muy bien porque él amaba profundamente a su pueblo", expresó Hills, desde el salón de conferencias de la FAR.
Esta fundación filantrópica ha ayudado a través de su historia, a organizaciones comunitarias como los Hogares Teresa Toda, de ayuda a niñas y adolescentes de Loíza víctimas de maltrato, la Fondita de Jesús, Juan Domingo en Acción, el Coro de Niños de San Juan, el Centro Espibi, The Jane Stern Community Library, la Fundación Puertorriqueña de Síndrome Down, el Proyecto Peces y la diversión interactiva: "El artista que llevas dentro" (ActivArte), en el MAPR, entre otras muchas estrategias utilizadas para servir a los demás.
Mientras, Argentina Schifano, de la provincia norteña de Venecia, Italia, y quien arribara a Estados Unidos a sus 14 años, acaba de intervenir por segunda ocasión con su espíritu filántrópico en el MAPR, donando piezas de grandes maestros del arte ibero, el caribeño y puertorriqueño de Luisa Géigel, Augusto Marín, José Oliver, Rafael Tufiño —de quien se exhibe además su porfolio "El café"—, Julio Rosado del Valle, James Shine, Luis Hernández Cruz, Angel Botello, Alejandro Sánchez Felipe, Rafael Seco y Elvira Coya.
"Angel apostó por todos los artistas jóvenes como demuestran todas esa obras que la Funfación ha donado. No sólo eso sino que en 1947, alquiló el Carnegie Hall para presentar el talento musical de Puerto Rico con artistas como Jesús María Sanromá, Graciela Rivera, José Ferrer y muchos otros. El único que no pudo venir fue Juano Hernández que estaba filmando en México.
El tenía un orgullo grandísimo hacia su gente, especialmente la juventud. En cuanto a la colección, los cuadros de Botello son de primera categoría y hay dos obras dedicadas al tema puertorriqueño de gran formato. Este es uno de los capítulos más importantes del mecenazgo de Angel quien decide apoyar y coleccionar la obra de Botello, además de ordenarle otras. Vamos a ver en esta exhibición, diez Botello únicos, entre los cuales está un paisaje de Galicia, creado en el exilio. El llegó a República Dominicana, después pasó a Cuba; y en 1940, expuso en la Isla donde se quedó", agregó Hills.
Esta gran dama, una jet-setter consumada entre Estados Unidos y San Juan, encontró no sólo a Ramos como pilar en su vida, pero que conoció a otro ser humano sinigual, en la persona de Lee Hills (su segundo matrimonio de 1963), ganador de dos premios Pulitzer y jefe ejecutivo de la cadena mayor de periódicos de Estados Unidos, Knight-Ridder.
"Mi vida, como cuando acepté la presidencia del periódico El Mundo se ha constituido en respaldos para todo lo que yo hacía. No sé si eso es algo usual, pero me hizo crecer en todo. Con todos he aprendido a ser una mejor persona", declaró.
