La semana pasada discutimos la propuesta del presidente Obama para evitar el precipicio fiscal, así como la reacción a dicha propuesta por parte de los republicanos en la Cámara de Representantes. A esto le llamamos el primer asalto de esta nueva ronda de confrontación entre el Presidente y el Congreso. Hoy discutimos la contrapropuesta de los republicanos de la Cámara de Representantes, y las reacciones no solamente del Presidente, sino de otros republicanos influyentes.
El lunes pasado el presidente de la Cámara, John Boehner, envió su contrapropuesta a la Prensa (antes que al Presidente), la cual se resume en los siguientes puntos:
$800 mil millones en aumento en recaudos vía recortes y eliminaciones de deducciones, créditos y exenciones contributivas. Para esto se proponen cambios no específicos al Código de Rentas Internas, incluyendo bajar las tasas contributivas.
$600 mil millones en recortes al Me-dicare mediante reformas estructurales al programa. Entre esas reformas se encuentra aumentar la edad de elegibilidad de 65 a 67 años, pero sin cambiar el sistema de pago por servicios a los proveedores (fee for service).
$300 mil millones en recortes a gastos no discrecionales. Entre los programas a afectarse estaría el Programa de Asistencia Suplementaria Nutricional, mejor conocido aquí como los ‘cupones’.
$300 mil millones en recortes a gastos discrecionales. No se especifica cuáles programas se afectarían.
$200 mil millones en reducciones a salarios a empleados y beneficiarios de programas federales mediante disminución al ajuste anual por costo de vida.
Estas medidas propuestas ahorrarían $2.2 billones (‘trillions’). Pero ni en esto se ponen de acuerdo el Presidente y Boehner. Esto se debe a que para los demócratas la propuesta de Boehner efectivamente conlleva recortes de $4.6 billones (‘trillions’), ya que los ahorros contemplados en la propuesta de Boehner son adicionales a los que ya están legislados o contemplados en las proyecciones del Presidente. Además, la propuesta de Boehner fue rechazada de inmediato por Obama porque se quedó significativamente más corta de los $1.6 billones (‘trillions’) en aumentos de recaudos propuestos por el Presidente.
Sin embargo, lo más curioso no es que la contrapropuesta de Boehner haya sido rechazada por Obama, sino que no haya sido endosada o que haya sido simplemente rechazada por republicanos y conservadores influyentes. Por una parte, el líder de la minoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, no endosó la contrapropuesta y se limitó a elogiar a Boehner por su “liderato” al exhortar al Presidente a que tome un papel más activo en la discusión del asunto. Eso es el equivalente a alabar a un juez porque use toga en el estrado. Es decir, McConnell dijo nada por decir algo y dijo algo diciendo nada. Por otra parte, las organizaciones conservadoras influyentes y de cuyo apoyo dependen los republicanos, tales como el ‘Americans for Tax Reform’, ‘Heritage Foundation’, ‘FreedomWorks’, y ‘Americans for Prosperity’ masacraron a Boehner por su contrapropuesta por siquiera poner sobre la mesa aumentos en recaudos.
No obstante, los problemas para Boehner no terminaron ahí. Ante la oposición continua de algunos miembros influyente de su caucus, Boehner removió de posiciones de liderato de comités congresionales a cuatro congresistas. Boehner alegó falta de lealtad como la razón para la purga de estos congresistas y no razones ideológicas. Esta acción de Boehner ha motivado un movimiento activo de la derecha republicana para darle un Golpe de Estado en enero cuando comience el nuevo Congreso. Como las reglas de la Cámara de Representantes disponen que el Presidente de la Cámara se escoge con no menos de 218 votos, con que solamente 16 republicanos no voten por Boehner como su líder en enero se consagra el Golpe de Estado. Con la purga ya sabemos que al menos cuatro votos no tendrán, así que efectivamente solamente hacen falta 12 republicanos más que no voten por Boehner.
Esperaremos ahora por el tercer asalto de estas complicadas negociaciones fiscales, teniendo en mente que esto no es una pelea a 12 asaltos.
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