Luis Dávila Colón
Abogado y Analista Político
Ave María Purísima, se ha formado la de Dios es Cristo. El Obispo de Roma investiga al Obispo de San Juan. Mamita si tú lo vieras, que cosa linda, que cosa mona. Dice la prensa imperial, en su defensa a brazo partido de las sotanas de Satanás, que con su politiquería y prédicas de odio han excomulgado de la Iglesia Católica a cientos de miles de católicos, que se trata de una “faena politiquera” fabricada en contra de monseñor Roberto González Nieves. ¡Jesús, María y José! ¡Alábalo que vive!

Roberto González Nieves. EL VOCERO/Archivo
Se trata del mismo que le robó a los padres y estudiantes de la Academia Perpetuo Socorro más de $5 millones en building funds, para desviarlos a la politiquería de los programas del Canal 13 en el 2009 y 2010. El mismo que le predica transparencia al Gobierno y que practica la ‘trampa-rencia’ en su Arquidiócesis, negándoles los estados financieros a los padres que pagan las cuotas de construcción en las escuelas católicas.
El mismo Monseñor que en el 2001 anilló al corrupto popular Aníbal Acevedo Vilá, para que –según él– “lleve con dignidad los reclamos de libertad y soberanía del Pueblo”. Sus palabras, no mías (abril 6, 2009 END, P5).
El mismo inquisidor criollo que se alió a la Coalición Ecuménica en la lucha de los sindicatos contra los recortes y despidos del Gobierno (abril 21, 2009 END, P20). El mismo curita con joyas, que criticó al Gobierno por cerrar escuelas y despedir maestros, es el mismo que cerró 13 escuelas católicas y los centros de Head Start por limitaciones económicas.
Este es el Roberto González que el 6 de mayo de 2009 criticaba la Ley 7 de cesantías del Gobierno y que no permitió que una cooperativa de trabajadores corriera el Colegio La Milagrosa que él estaba cerrando por no ser “patrono sucesor”. Usted ve, estos pecadores con bula, no permiten los sindicatos ni las uniones laborales en su iglesia, pero las defienden en el gobierno del Pueblo. Luego, el 30 de mayo de 2009 anunció que la Arquidiócesis despediría ese verano 262 maestros en 12 colegios católicos, sin mesada ni vacaciones, en un plan austero de reconstrucción.
Este es el mismo autoproclamado líder moral que el 6 de julio de 2009 (END, P14), criticó la ley de redesarrollo del caño Martín Peña llamándolo un atentado contra la democracia.
Eventualmente el Tribunal federal de Boston decretó perfectamente legítimas las acciones del Municipio. Ese mismo día, el ‘Mons’ exhortaba a la televisión a “promover la cultura nacional”.
El Vaticano investiga al mismo político con sotana, que en julio del 2009 fue el orador principal en el acto estadolibrista del prócer colonialista Muñoz Rivera. Desde aquel púlpito colonial condenó la asimilación de Puerto Rico en la Nación americana, criticó las medidas del Gobierno como superficiales y demandó ante la plana mayor del PPD, un ‘Proyecto Patria para salvar la nación puertorriqueña contra el gobierno asimilista’.
Este que se hace pasar por líder religioso, se montó en tribuna el 9 de agosto de 2009, advirtiendo que con el gobierno recién electo, Puerto Rico estaba en peligro de desaparecer y de perder su conciencia como Pueblo.
El mismo que el 17 de agosto del 2009 (END, P16), conmemoró en la Catedral los 200 años del anillo episcopal al diputado Power y Giralt, con la plana mayor del PPD. Allí prometió que la Iglesia Universal, Católica, Apostólica y Romana, erigiría un ‘Altar de la Patria’ en las colaterales del Altar Mayor. Así lo hizo. Adoramos ahora una bandera diosdada.
Ah, y me acuerdo del sermón de la Epifanía de enero del 2010, en el cual el Arzobispo arengaba de que la desobediencia civil y la huelga general eran los últimos pasos a tomar para protestar los despidos del Gobierno. Veinte días después, el Monseñor rechazaba ir a vistas legislativas para explicar el desvío y el fraude de los fondos restrictos de las cuotas de construcción de la Academia Perpetuo Socorro para mantener la programación política del Canal 13. Una semana después, este ‘santo’ –que no es de mi devoción– cerraba la Academia Santa Teresita de Santurce sin darles explicación a padres ni maestros. Porque como usted sabe, hay una separación absoluta de Iglesia y Estado y las sotanas de Satanás no tienen por qué explicarle nada a feligreses ni al Gobierno.
Tampoco se me puede olvidar que el 5 de marzo de 2010 (END, P12), este excelso profeta de la oscuridad, empezó la Semana Santa con un sermón en que llamó a la Iglesia Católica a promulgar el nacionalismo, dijo que no existe la estadidad jíbara y que Estados Unidos rechaza a los boricuas. No podría imaginarme al Vaticano y al Papa Benedicto metiéndose en los asuntos políticos de Europa. Imagínese usted al Colegio de Cardenales diciéndole a Grecia que debe salirse de la Eurozona para no tener que tomar medidas de austeridad, o apoyando a la ETA en el país vasco, o la independencia de Cataluña en el reino español. Tampoco me imagino a los monseñores italianos apoyando el rompimiento del estado italiano con una Liga del Norte. Ni osaría el Papa sermonear las bondades del nacionalismo macedonio, chipriota, galo, escocés, canario ni corso. Y para mí sería impensable que la Arquidiócesis de Boston ordene un censo político como el que ordenó el ‘Monseñorito’ el 5 de agosto de 2010.
Todo esto viene a cuento, porque soy católico no practicante en la Iglesia, gracias a estos apóstatas politiqueros que Roma nos ha impuesto desde hace décadas. ¿Ve? Yo practico un cristianismo aprendido de jesuitas y mercedarios, donde la política no vale na’. Soy educado de escuela católica universal. No nacional. Me gradué de una universidad jesuita. Allí me enseñaron los verdaderos curas y monjas, que la espiritualidad y el hermanamiento humano son la base de toda buena religión. La espiritualidad es un proceso de crecimiento y transformación interna y personal y la religión es el conjunto de principios y valores que dan sentido a la vida y que unifican a la humanidad. Y somos los creyentes y no la jerarquía monástica los verdaderos pilares de la Tierra. La religión, entonces, debe ser un instrumento de paz y de amor para reducir conflictos y sufrimientos y no un campo de batalla de peleas y rencores que reproduzca los conflictos y los odios de la sociedad. Con el tiempo aprendí que la fe en las instituciones religiosas se pierde cuando las sotanas de Satanás y los fariseos políticos empiezan a dividir, a pontificar, a imponer, a segregar, a predicar odio y a meterse en los asuntos temporales de la política, que corresponden en derecho a los gobiernos electos en un sistema donde profesamos la completa separación de Iglesia y Estado.
No señor prelado. A mí no se me olvida que la Iglesia Católica a través de la historia ha sido incapaz de investigarse a sí misma. El Vaticano podrá montar el show de que está oyendo la rebelión de su feligresía en contra de los apóstatas, pero no se nos debe olvidar que hoy día Italia investiga el Banco del Vaticano por lavado de dinero. Como hace décadas atrás lo investigaba con sus vínculos con la mafia siciliana y otras más atrás por su apoyo al fascismo. Y no pasó na’.
Esta es la misma Iglesia Católica que mientras el Arzobispo pedía una campaña contra la violencia, su iglesia era demandada por abuso sexual de una niña en Jayuya y por agresión sexual de un diácono en San Juan. Y no pasó na’.
El mismo Monseñor que el 23 de diciembre del 2010 (EL VOCERO, P7), criticó como muy cara la cuota de $800 anuales en la UPR. Es el mismo dueño y señor de las escuelas católicas que cobran $750 por muchacho por mes. Y después las cierra, alegando que no tiene chavos.
Pero volvamos al récord histórico para refrescarles la memoria a los defensores a ultranza de las sotanas de Satanás. Este es el mismo arzobispo González que el 3 de enero de 2011 le dio una audiencia exclusiva al candidato popular Alejandro García Padilla, para que “rezara por la paz y le devolviera la esperanza al Pueblo puertorriqueño”. La misma Iglesia Católica que ha cerrado filas y que comulga y confiesa a los ungidos políticos del coloniaje.
La prensa que defiende a González Nieves es la misma que critica los enlaces del Gobierno actual con grupos evangélicos de base de fe. La misma prensa que le crea carpetas y se mofa de los pastores Font, Raschke, Wanda Rolón, porque dice que dirigen sectas y persiguen homosexuales, es la que calla ante las agresiones sexuales de los ofensores de fe.
Si El Vaticano quiere investigar de verdad, tiene que meterse en todas las arquidiócesis de la Iglesia Católica corrompida y prostituida por las ideologías políticas de izquierda. No es a monseñor González nada más que tienen que investigar. Hay que meterse también en los ‘bully pulpits’ de Caguas y de Mayagüez, donde se predica el odio y el sermón de la liberación. Le tengo noticias al Papa. Puerto Rico necesita un repunte religioso. Pero la Iglesia Católica en esta Isla, necesita un renacimiento y un exorcismo espiritual completo.
Sí. El Monseñor González es culpable de haber criticado el gasoducto como un método de energía alterna (abril 18, 2011, EL VOCERO, P8). Es culpable de haber condenado la “violencia del Gobierno”. Es culpable de haber traicionado la letra y el espíritu de los 10 Mandamientos. Porque la política, la gula, la ambición, el odio y los siete pecados capitales que profesan, no son compatibles con lo que me enseñaron en el Catecismo.
Este es el mismo terrorista, y no cabe otra palabra, que en mayo 12 de este año advirtió que el plebiscito, o sea, el acto de llevar democráticamente a las urnas la decisión del destino político de este Pueblo, traería un derramamiento de sangre y provocaría la violencia de los violentos. En una increíble e insostenible Carta Pastoral, este ‘mon-señor’ condenó las consultas como un acto de provocación del Gobierno actual. Ni Torquemada en sus peores tiempos.
Yo quiero Señor Obispo visitante de Ecuador, que usted le diga al Vaticano que no fuimos nosotros los feligreses los que nos salimos de la Iglesia Católica. Fue su Iglesia Católica puertorriqueña la que nos sacó y nos excomulgó. La Iglesia de Roberto González, de Álvaro Corrada, Rubén González, de Padre Pedro y del cardenal Aponte Martínez no es nuestra Iglesia. Tampoco es la Iglesia de Dios. Es el templo de los políticos fariseos de este país. Los líderes de su Iglesia política nos abandonaron.
La religión que ustedes representan es una religión donde el amor y la justicia divina están ausentes. Una burocracia que protege los pederastas, cierra escuelas, defrauda padres, hace política por televisión, protege agresores sexuales, se hacen los chivos locos frente a los bichotes de los 1,200 puntos de drogas, se acuesta con los políticos del coloniaje, condena la unión transnacional, sermonea una sola ideología y después se atreve a predicar la moral en calzoncillos.
Ahora yo entiendo por qué a través de dos milenios el cristianismo se ha dividido en mil pedazos. Ahora entiendo a los griegos ortodoxos, a los luteranos, a los anglicanos, a los evangélicos y a todas aquellas congregaciones que en un momento dado se sintieron abandonadas por las jerarquías eclesiásticas del catolicismo imperante.
Este país cristiano, Señor Obispo de Ecuador, tiene un largo historial de lucha por la separación de Iglesia y Estado e históricamente ha defendido la segregación de los asuntos pecaminosos temporales de los asuntos divinos y espirituales. Por cuatro siglos luchamos contra el Concordato Real. Posteriormente, en la década de los 60, luchamos contra un partido católico y monseñores ajenos a esta Tierra que pretendían imponerle moralidad a un gobierno democráticamente electo. En la época del 70 comenzó la religión de la llamada liberación nacional. Las sotanas de Satanás explotan los púlpitos de la Iglesia para llevarnos a las esclavitudes comunistas y anticristianas del chavismo, el castrismo y el comunismo ateo. De eso es que se trata, Señores de Roma.
Por décadas, en Latinoamérica esa ha sido la herida católica que no cesa de sangrar en América Latina. En el continente como en Puerto Rico, la Iglesia Católica ha perdido la mitad de sus feligreses a las religiones cristianas evangélicas, precisamente por la mezcla de la política y de la gula en los altares de cada patria. Puerto Rico no ha sido la excepción. Hoy, en este país hay más evangélicos y católicos protestantes que católicos devotos a los altares de los monseñores. Pregúntense en la Basílica de San Pedro frente a la Guardia Suiza, ¿por qué?
Si el nacionalismo, la politiquería y el odio a banderas desplegadas, son los becerros de oro de los nuevos altares de esta Patria desflorada por conquistadores y religiones, entonces mi Santo Pontífice, su dios no es mi Dios, su fe no es mi Fe y su politizada religión no es mi Espiritualidad liberada. Como yo, hay millones de católicos que piensan igual. Indignados con su iglesia. Revolcados contra las sotanas del mismo Satanás.
Adoren lo que ustedes quieran. Amapuchen bien este caso, que los templos se le habrán de quedar vacíos. Porque gracias a Dios, el Creador Universal no tiene bandera ni frontera y los que creemos y comulgamos con Él, lo hacemos en todas partes y, en particular, desde la santidad de nuestro hogar. El verdadero altar de Dios no está en las patrias ni en las banderas. Porque la Basílica de Jehová mora en nuestras almas y corazones. ¡Que Dios los ilumine! ¡Alábalo que vive! Amén…



















