Hay miradas que matan. En este caso, que despiden.
Aunque lo niegue, la ojeada amarga que le dio Kobe Bryant al dirigente Mike Brown luego que los Lakers de Los Ángeles cayeran por cuarta vez en los primeros cinco juegos de campaña provocó la salida prematura del segundo, la más fugaz para un técnico en 41 años.
Después de todo, es el quinteto de Bryant.
No es sorpresa ver fuera a Brown de Hollywood a pesar de la histeria masiva y mediática por el mal inicio de los Lakers, luego de convertirse nuevamente en favoritos por el título de la NBA debido a los canjes para traer a los estelares Steve Nash y Dwight Howard.
Aunque tiene en su resumé un metálico de ‘Dirigente del Año’ y se caracteriza por ser un entrenador fajón, Brown no tuvo el temple para manejar el ‘glamour’ que brota la franquicia, a uno de los Celtics de Boston por la mayor cantidad de títulos ganados en la liga (17).
Detalles se pudieron observar en la temporada pasada, su primera con los Lakers. No supo manejar las malacrianzas del excentro del equipo Andrew Bynum, y cuando Bryant estuvo lesionado, pudimos ver a la estrella tomar la tableta en la banca y dar órdenes a sus compañeros. Es algo que no está mal, pero le resta validez al mandato del entrenador.
No creo que la ‘Mamba Negra’ se atrevería a hacer lo mismo con Phil Jackson.
Se sumó también la pretemporada histórica de 0-8, además de una ofensiva de ‘Princeton’ que no cuadró con los talentos disponibles. Quizás el tiempo –con los jugadores saludables (Nash fuera por lesión, Howard recién operado de la espalda, Bryant resentido de la pierna)– le hubiera dado la razón a Brown. Pero no hay cosas como factor tiempo en el universo de los Lakers. Es ganar de inmediato.
Ahora suena la tercera venida del mítico Jackson, dirigente con más campeonatos en la historia de la NBA (11). Cabe preguntarse, ¿qué más quisiera lograr el maestro del Zen de 67 años de edad?
Tanta es la desesperación de los Lakers por traerlo de vuelta (Bryant habló, administración responde) que aceptarían las condiciones que implante Jackson. Ya es señal de que no estuvo muy convencido cuando recibió la llamada en su mansión de retiro, pesando más en un ‘¡ay, bendito!’ si decide regresar.
No hay duda que sería interesante verlo de vuelta en el banco del Staples Center. Empero, el quinteto violeta y dorado se habría evitado esto si en vez de irse con Brown el año pasado, hubiera contratado a Bryan Shaw, quien fue discípulo de Jackson en su segundo término con los Lakers y le enseñó a ganar dos campeonatos (2008-09, 2009-10) desde la banca.
Fuera de Jackson, está también Mike D’Antoni. No está retirado, y su entretenida y atractiva ofensiva podría elevar a los Lakers, el quinteto que podría finalmente coronarlo tras decepciones en Phoenix y Nueva York. El Salón de la Fama Jerry Sloan, el eterno técnico de los Jazz de Utah, se quedó con las ganas de levantar el trofeo Larry O’Brien. Empero, su mandato estricto no iría a la par con la atracción que es Los Ángeles.
De volver Jackson o no, apenas se han jugados dos semanas de NBA y los Lakers ya respondieron en el fin de semana con un triunfo sobre los Warriors de Golden State. Ahora tienen cinco partidos consecutivos en casa donde se verá la entrada del nuevo comandante.
Hay tiempo para enderezar el barco sin importar quién tome el timón, aunque ellos no lo crean.