Miércoles 22.05.2013

Conéctate aquí

 
 

Prédicas de inspiración

2 de enero de 2013 - Política, Puerto Rico -

Discursos inaugurales de gobernadores casi nunca abordan lo que será la agenda concreta de trabajo de la administración entrante.

EL VOCERO / Archivo

Los discursos inaugurales de los gobernadores, la mayor parte de las veces más que definir una agenda real de trabajo, apuntan a una lista de propósitos que son imposibles lograr en cuatro años, pero que es necesario que se sepan públicamente. O al menos, que el Pueblo sepa que el gobernador los conoce. Entonces, el discurso es salpicado de frases inspiradoras porque, a fin de cuentas, el gobernador debe ser la mayor fuente motivacional de un País.

Los discursos inaugurales de los gobernadores, durante los últimos 60 años, tienen su base en el programa político del partido vencedor. Pero, igualmente, las plataformas políticas suelen ser una lista de asuntos a resolver. Son tan generales y amplios dichos programas que la realidad cotidiana se encarga de acumularles el polvo del olvido.

Todos los discursos son puertorriqueñistas, levantan el problema de la violencia criminal y social y abordan el tema del estatus y la economía. Discursos inaugurales de Luis Muñoz Marín, Roberto Sánchez Vilella, Luis A. Ferré y Rafael Hernández Colón se comprometieron a continuar el desarrollo socioeconómico de la Isla. El primero en quejarse agriamente, en un discurso inaugural, que tendría que hablar de reconstruir la economía y las finanzas públicas fue Carlos Romero Barceló en el 1977. La grave crisis del petróleo en los primeros años del 70 (durante la administración de Hernández Colón) demostró la fragilidad y dependencia de la economía de Puerto Rico. Desde entonces, con crisis coyuntural o no, los discursos subsiguientes repitieron lo mismo. Ningún gobierno fue capaz de reconstruirla sobre nuevos cimientos que no fueran el desarrollismo o el consumismo.

Igualmente, el asunto del estatus ha sido una constante en la mayor parte de los discursos inaugurales. El 2 de enero de 1949 Muñoz Marín dijo que “el pensamiento sobre estatus político no puede desarrollarse en un vacío de pensamiento económico o cultural”. Inclusive, cuando fue reelecto en el 1952, y el ELA era una realidad de varios meses, reiteró esos vínculos y que ese estatus no es definitivo, pues “no es tan solo lo que es, sino también lo que puede ser, lo que lleva en su naturaleza misma la potencia y la tendencia de ser”. Desde entonces, en el PPD hay una pugna entre varias tendencias sobre “lo que puede ser” el ELA, y los distintos gobernadores de ese partido han reflejado en sus discursos inaugurales esas distintas inclinaciones, más autonómicas o de mayor acercamiento a las estructuras de gobierno de Estados Unidos.

Luego de 16 años como gobernador, Muñoz Marín le deja en servicio de plata a Sánchez Vilella el mando, y este, con un carácter modernizante y apelando al desarrollo de la economía, habla de la “Nueva Era” en la que “el Pueblo es el protagonista”. El Pueblo confirma el estatus territorial en el 1967, pero el PPD pierde las elecciones del 68 y el nuevo gobernador Ferré Aguayo apela en su discurso a “La Nueva Vida”, que “haga sentir al hombre la dimensión de lo infinito” para que sea capaz de combatir las injusticias sociales. Afirma que la estadidad es el ideal de su partido pero en esas elecciones el estatus no estaba en ‘issue’. Además, promete un plebiscito que no logró llevar a cabo. De hecho, los próximos gobernadores Romero Barceló y Hernández Colón tampoco llevaron consultas al Pueblo. Aunque para todos estos gobernadores, y otros posteriores, el ELA no era un estatus definitivo, poco hicieron, o lo que lograron hacer, nunca culminó en el cambio deseado.

La frase culminante de Hernández Colón el 2 de enero de 1973 fue “el Nuevo Puerto Rico”, hasta que la crisis del petróleo derrumbó la economía. Irónicamente en su discurso dijo que le daría prioridad reafirmar el progreso económico, y mejorar el ELA. Sin embargo, el asunto del estatus pasó prácticamente a mejor vida. Romero Barceló recalca el 2 de enero del 1977 el problema de la economía y la distribución de la riqueza, sin mencionar el estatus, todo en aras de “un Puerto Rico mejor”. Logra imponerle contribuciones a las grandes empresas, aumenta los salarios y logra el salario mínimo federal. Sin embargo, la economía continuaba descansando en un modelo de exenciones contributivas. En su discurso de reelección en el 1981 se ve obligado a apelar al Pueblo para que sanen “las heridas de las luchas”, buscar el consenso y “a tratarnos con dignidad y respeto”, en vista de lo cerrado de las elecciones y la fuerte violencia política que azotaba la Isla. Cuando Hernández Colón regresa el 2 de enero de 1985 acusa a Romero Barceló de haber polarizado al País, y que su meta sería crear empleos y detener la creciente criminalidad, y por tanto no buscaría cambios al estatus. Sin embargo, cuando revalida en el 1988 intenta un plebiscito vinculante con el Congreso, que finalmente no lo aprobó.

En su discurso del 2 de enero de 1993, el gobernador Pedro Rosselló González habla del “camino hacia un nuevo comienzo” y busca cambios radicales para el creciente malestar social, incitando no solo a que cada cual haga un “cambio fundamental” sino que se responsabilicen por el futuro. Es el conocido discurso del “se puede”. Aunque no alude al problema del estatus en ese momento, 10 meses después celebra un plebiscito que no tuvo resultados mayores, aparte de dejar ver un aumento marcado de estadistas. En su campaña reeleccionaria insiste en “buscar una nueva estrella”. La economía logra cierta diversificación pero aumenta la sensación de que bajo el ELA no son posibles cambios fundamentales y celebra un nuevo plebiscito en el 98 en el que finalmente las fuerzas estadistas y estadolibristas se balancean.

El discurso inaugural de Sila Calderón en enero del 2001 se llena de alusiones católicas e hispanistas y prevalecen sus referencias a la salida de la Marina de la isla de Vieques. Mientras que el discurso de Aníbal Acevedo Vilá en el 2005, en vista de las elecciones cerradas, apela a la unidad del Pueblo, y con cierto énfasis en detener el fuerte aumento de la criminalidad, sobre todo en los asesinatos.

Estos discursos inaugurales (que han sido recopilados por el periodista Antonio Quiñones Calderón en su libro Pensando a Puerto Rico), al parecer recogen más las aspiraciones del gobernante que las posibilidades de que se hagan realidad. La economía, la educación, la violencia social y criminal, y el estatus, son problemas que se han ido profundizando en 60 años y los buenos deseos de los políticos no han podido encontrar aun estrategias medianamente efectivas que cambien el rumbo.

Ver más en Política

Comentarios

Ver Comentarios
NOTICIAS MÁS COMPARTIDAS

Asegura que Pedro Julio Serrano fue quien lo acosó

Legislador reacciona a señalamientos de Pedro Julio Serrano
601
Leer más

Viste ‘ridícula’ a su hijastra para que aprenda una lección

La pequeña se burlaba de compañeros que no lucían ropa de marca.
526
Leer más
Reemplazo del Gasoducto llevará gas natural por barcaza a varias plantes g...
El líder cameral sostuvo que los representantes votarán por las controver...
La víctima falleció en el acto.
Grizzlies desceuntan desventaja para forzar a tiempo extra
El grupo ha tenido que diversificarse
X

Entra a tu cuenta

  • Usuario
  • Contraseña
X

Regístrate y escoje tus secciones favoritas

*Información Requerida

M    F

Con Mi Vocero podrás escojer tus secciones favoritas
y determinar cuales noticias aparecerán en la página principal.

Deseo que mi página principal de Mi VOCERO contenga las siguientes CUATRO (4) categorías
  • Politica
  • Ley y Orden
  • Deportes
  • Entretenimiento
  • Actualidad
  • Insólitas
  • Negocios
  • VoceroXtra
Deseo recibir mediante correo electrónico un resumen de noticias:
  • Diario
Términos y Condiciones

Este contrato describe los términos y condiciones aplicables al uso de los servicios ofrecidos por El Vocero de Puerto Rico dentro del sitio www.vocero.com. Cualquier persona (en adelante "Usuario" o en plural "Usuarios") que desee acceder y/o usar el sitio o los Servicios podrá hacerlo sujetándose a los Términos y Condiciones Generales respectivos, junto con todas las demás políticas y principios que rigen El Vocero de Puerto Rico y que son incorporados al presente por referencia.

CUALQUIER PERSONA QUE NO ACEPTE ESTOS TÉRMINOS Y CONDICIONES GENERALES, LOS CUALES TIENEN UN CARÁCTER OBLIGATORIO Y VINCULANTE, DEBERÁ ABSTENERSE DE UTILIZAR EL SITIO Y/O LOS SERVICIOS.

El Usuario debe leer, entender y aceptar todas las condiciones establecidas en los Términos y Condiciones Generales y en las Políticas de Privacidad así como en los demás documentos incorporados a los mismos por referencia, previo a su registración como Usuario de El Vocero de Puerto Rico.

Capacidad

Los Servicios sólo están disponibles para personas que tengan capacidad legal para contratar. No podrán utilizar los servicios las personas que no tengan esa capacidad, los menores de edad o Usuarios de MercadoLibre que hayan sido suspendidos temporalmente o inhabilitados definitivamente. Si estás registrando un Usuario como Empresa, debes tener capacidad para contratar a nombre de tal entidad y de obligar a la misma en los términos de este Acuerdo.

Registración

Es obligatorio completar el formulario de registración en todos sus campos con datos válidos para poder utilizar los servicios que brinda www.vocero.com. El futuro Usuario deberá completarlo con su información personal de manera exacta, precisa y verdadera y asume el compromiso de actualizar los Datos Personales conforme resulte necesario. El Vocero de Puerto Rico podrá utilizar diversos medios para identificar a sus Usuarios, pero El Vocero de Puerto Rico NO se responsabiliza por la certeza de los Datos Personales provistos por sus Usuarios. Los Usuarios garantizan y responden, en cualquier caso, de la veracidad, exactitud, vigencia y autenticidad de los Datos Personales ingresados.

El Usuario accederá a su cuenta personal mediante el ingreso de su nombre de usuario y clave de seguridad personal elegida. El Usuario se obliga a mantener la confidencialidad de su Clave de Seguridad. La Cuenta es personal, única e intransferible, y está prohibido que un mismo Usuario registre o posea más de una Cuenta. En caso que El Vocero de Puerto Rico detecte distintas Cuentas que contengan datos coincidentes o relacionados, podrá cancelar, suspender o inhabilitarlas. 

El Usuario será responsable por todas las operaciones efectuadas en su Cuenta, pues el acceso a la misma está restringido al ingreso y uso de su Clave de Seguridad, de conocimiento exclusivo del Usuario. El Usuario se compromete a notificar a El Vocero de Puerto Rico en forma inmediata y por medio idóneo y fehaciente, cualquier uso no autorizado de su Cuenta, así como el ingreso por terceros no autorizados a la misma. Se aclara que está prohibida la venta, cesión o transferencia de la Cuenta (incluyendo la reputación y calificaciones) bajo ningún título.

El Vocero de Puerto Rico se reserva el derecho de rechazar cualquier solicitud de registración o de cancelar una registración previamente aceptada, sin que esté obligado a comunicar o exponer las razones de su decisión y sin que ello genere algún derecho a indemnización o resarcimiento.

Modificaciones del Acuerdo

El Vocero de Puerto Rico podrá modificar los Términos y Condiciones Generales en cualquier momento haciendo públicos en el Sitio los términos modificados. Todos los términos modificados entrarán en vigor a los 10 (diez) días de su publicación. Dentro de los 5 (cinco) días siguientes a la publicación de las modificaciones introducidas, el Usuario deberá comunicar por e-mail si no acepta las mismas; en ese caso quedará disuelto el vínculo contractual y será inhabilitado como Usuario siempre que no tenga deudas pendientes. Vencido este plazo, se considerará que el Usuario acepta los nuevos términos y el contrato continuará vinculando a ambas partes.

Privacidad de la Información

Para utilizar los Servicios ofrecidos por El Vocero de Puerto Rico, los Usuarios deberán facilitar determinados datos de carácter personal. Su información personal se procesa y almacena en servidores o medios magnéticos que mantienen altos estándares de seguridad y protección tanto física como tecnológica.

Sanciones. Suspensión de operaciones

Sin perjuicio de otras medidas, El Vocero de Puerto Rico podrá advertir, suspender en forma temporal o inhabilitar definitivamente la Cuenta de un Usuario o una publicación,  aplicar una sanción que impacte negativamente en la reputación de un Usuario, iniciar las acciones que estime pertinentes y/o suspender la prestación de sus Servicios si (a) se quebrantara alguna ley, o cualquiera de las estipulaciones de los Términos y Condiciones Generales y demás políticas de El Vocero de Puerto Rico.

Fallas en el sistema

El Vocero de Puerto Rico no se responsabiliza por cualquier daño, perjuicio o pérdida al Usuario causados por fallas en el sistema, en el servidor o en Internet. El Vocero de Puerto Rico tampoco será responsable por cualquier virus que pudiera infectar el equipo del Usuario como consecuencia del acceso, uso o examen de su sitio web o a raíz de cualquier transferencia de datos, archivos, imágenes, textos, o audio contenidos en el mismo. Los Usuarios NO podrán imputarle responsabilidad alguna ni exigir pago por lucro cesante, en virtud de perjuicios resultantes de dificultades técnicas o fallas en los sistemas o en Internet. El Vocero de Puerto Rico no garantiza el acceso y uso continuado o ininterrumpido de su sitio. El sistema puede eventualmente no estar disponible debido a dificultades técnicas o fallas de Internet, o por cualquier otra circunstancia ajena a El Vocero de Puerto Rico; en tales casos se procurará restablecerlo con la mayor celeridad posible sin que por ello pueda imputársele algún tipo de responsabilidad. El Vocero de Puerto Rico no será responsable por ningún error u omisión contenidos en su sitio web.

Propiedad intelectual

Los contenidos de las pantallas relativas a los servicios de El Vocero de Puerto Rico como así también los programas, bases de datos, redes, archivos que permiten al Usuario acceder y usar su Cuenta, son de propiedad de El Vocero de Puerto Rico y están protegidas por las leyes y los tratados internacionales de derecho de autor, marcas, patentes, modelos y diseños industriales. El uso indebido y la reproducción total o parcial de dichos contenidos quedan prohibidos, salvo autorización expresa y por escrito de El Vocero de Puerto Rico. El Sitio puede contener enlaces a otros sitios web (incluyendo los sitios pertenecientes al Programa MercadoSocios) lo cual no indica que sean propiedad u operados por El Vocero de Puerto Rico. En virtud que El Vocero de Puerto Rico no tiene control sobre tales sitios, NO será responsable por los contenidos, materiales, acciones y/o servicios prestados por los mismos, ni por daños o pérdidas ocasionadas por la utilización de los mismos, sean causadas directa o indirectamente. La presencia de enlaces a otros sitios web no implica una sociedad, relación, aprobación, respaldo El Vocero de Puerto Rico a dichos sitios y sus contenidos.

Indemnización

El Usuario indemnizará y mantendrá indemne a El Vocero de Puerto Rico, sus filiales, empresas controladas y/o controlantes, directivos, administradores, representantes y empleados, por cualquier reclamo o demanda de otros Usuarios o terceros por sus actividades en el Sitio o por su incumplimiento los Términos y Condiciones Generales y demás Políticas que se entienden incorporadas al presente o por la violación de cualesquiera leyes o derechos de terceros, incluyendo los honorarios de abogados en una cantidad razonable.

Domicilio

Se fija como domicilio de El Vocero de Puerto Rico la Avenida Constitución 206, San Juan PR 00901. 


Acepto los términos y condiciones del uso de vocero.com y mi vocero.
  • No