El pasado miércoles 13 de junio, uno de los programas más importantes de la radio puertorriqueña parodiaba con mucho éxito una canción de Atención Atención. Le cambiaron la letra con un claro doble sentido sexual y lograron que a petición popular la canción fuera repetida una y otra vez durante lo que restaba de esa semana.
La intención de esta columna no es criticar ni juzgar el trabajo de los productores, ni de los locutores que crearon y se prestaron para la parodia, todo lo contrario, su trabajo es impecable y lograron su propósito: hacer reír al público para que se puedan desconectar del ajetreo diario. Alguien dijo una vez: “es difícil hacer llorar a un hombre, pero más difícil es hacerlo reír”. Sin embargo, me pregunto si alguno de ellos se acordó que habían niños escuchando en el asiento de atrás.
Quiero remarcar y crear conciencia que preservar la inocencia de nuestros niños debería ser una prioridad de TODOS. Tener un ‘prime time’ en la radio conlleva una gran responsabilidad. En este momento TODO el mundo escucha lo que estás diciendo y utilizar una herramienta infantil con la que los niños se identifican, definitivamente lleva el mensaje a TODOS los oídos, más allá del público objetivo.
¿Qué sucede cuando se utiliza una herramienta infantil para llevar un mensaje de adultos? Los niños son como esponjas cuando hablamos de aprendizaje. Repiten todo lo que ven y graban todo lo que sus modelos hacen y dicen. Así que, si hacemos una analogía sobre el alcohol, las drogas y el sexo en una canción que un niño canta a diario en la escuela, y con la que claramente se identifica, lo único que se logra es que el niño cuestione la letra, la piense y la interiorice como algo normal, ya que si al padre le da gracia y lo celebra, es porque obviamente no hay nada de malo en ello.
Las señales nos dicen que algo no está bien cuando cada vez las madres son más jóvenes, los niños se intoxican con alcohol a los doce y el valor de la vida no vale nada cuando quien maneja el punto de venta de drogas tiene quince años. Esto sucede porque en la formación de un niño, todo tiene su momento de aprendizaje. El brincar etapas tratando temas de adultos, hace que este no comprenda las consecuencias de las decisiones tomadas, pensando que tiene la madurez para resolver cualquier dilema.
Mi trabajo es fortalecer a esa personita desde temprana edad con canciones que le hablen de valores, mensajes positivos, para que se identifiquen y lo apliquen cuando sean adultos. Ya el tiempo se encargará de informar a ese niño cómo son las cosas en este mundo.
El miércoles 13 de junio, a las seis de la tarde, muchos niños de dos a seis años viajaban con sus padres en el auto, en pleno tapón, y escucharon, reconocieron e intentaron cantar su canción favorita, pero como la letra no era la que ellos conocían solo prestaron atención.
¿Y que pasó? La realidad es que no pasó nada. Eso sí, les aseguro que ese mensaje se les grabó y se verá reflejado cuando empiecen a repetir lo que escucharon ese día. Los niños van creando y armando su mundo emocional y social de acuerdo a lo que ven y escuchan sin discriminar qué está bien y qué está mal. Es nuestra responsabilidad como adultos preservar la inocencia de nuestros niños para que traten los temas de acuerdo a su edad y madurez, así lograremos tener adultos responsables con sus valores bien establecidos.
Esto no se trata de mí, ni de ti, ni de Atención Atención, esto se trata de los niños y de lo que es importante para un mejor mañana. Tenemos que cuidarlos porque ellos son nuestro presente y serán nuestro futuro.
@AtencionSapo
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