Sábado 25.05.2013

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Puerto Rico a la deriva

Trabajo sin remuneración existe de sobra. En cambio, trabajo remunerado escasea”

EL VOCERO / Archivo

Estamos a punto del naufragio. Todas las mañanas despertamos ante un país arropado por la desesperanza. Por más que una trate de fijar la mirada en el horizonte buscando un rayo de luz de optimismo, se oscurece el panorama con el realismo que nos hunde. Tirar un salvavidas de inspiración para atajar la cotidianidad es casi milagroso. Una megadosis de fuerza emocional, con una inyección de lógica y una pizca de capacidad de resolver problemas pudiese ser una fórmula para guiarnos como pueblo, si elimináramos la pajita en el hombro que se carga como trofeo de la división partidista que imposibilita todo. Estipulado. Ninguno de los dos partidos políticos principales en Puerto Rico –ni el PNP o el PPD– que se han turnado las riendas del País ha salvaguardado los intereses de la ciudadanía. En menor o mayor grado, ambos han saqueado las arcas públicas para beneficio propio como ‘servidores públicos sacrificados’. Sacado ese ruido ensordecedor del medio, prosigamos a mirar la realidad en que vivimos.

El bolo se trancó. En primer lugar, la fórmula del Imperio de proveer ‘cupones por megatones’ se agotó. La razón de mantener a Puerto Rico como teatro de guerra para adiestrar a la Marina de Estados Unidos se acabó. Ante el escenario del abismo fiscal que enfrenta EE.UU., veremos hasta cuándo están dispuestos a cargarnos. En segundo lugar, en Puerto Rico el Gobierno central está en bancarrota. Los municipios, ni hablar. Algunos como Ponce y Toa Baja despiden empleados(as), aunque mantienen como lapas doradas a políticos derrotados. Otros no pueden pagar la nómina. Se intenta torear la realidad inevitable, escarbando el bolsillo de la ciudadanía. A pesar de rechazar por el momento un aumento en el IVU, se asoman aumentos en peajes, electricidad y agua; mientras se idean juegos electrónicos al azar. A pesar de que el cuatrienio anterior el PPD repudió el impuesto de 4% a las industrias en Puerto Rico, ahora lo extienden como el salvavidas. Por otro lado, se contempla una amnistía contributiva como solución a motivar que contribuyentes morosos se pongan al día. No obstante, del lado del Estado, la legislatura PPD se hace de la vista larga en cumplir con su compromiso político de eliminar de inmediato beneficios de carro y dieta. De forma coreada ya salen voces destempladas del PNP reclamando que el sueldo de $73 mil anuales no da para vivir; mientras la mayoría del País vive bajo el nivel de pobreza.

Tomar prestado para saldar la deuda pública llegó a su límite; resultando en su multiplicación. La venta y alquiler de nuestro patrimonio ha incluido hospitales, la telefonía, las carreteras y ahora se pretende privatizar el portón de acceso controlado a Puerto Rico: el aeropuerto internacional. ¿Qué más vamos a vender? Hay quienes sugieren convertir La Fortaleza en un Casino Royale. Ya las playas se las han regalado ilegalmente a los hoteles y sectores pudientes, cuando se permiten los enclaves cerrados que dificultan el acceso público. El recurso del agua se ha desperdiciado. Hay ríos contaminados con industrias multinacionales, so color del pago de patentes municipales, a expensas del daño a la salud de la gente. La basura nos arropa, ¿y tiene que llegar Robert Kennedy, hijo, a montar un negocio de reciclaje de chatarra, porque nadie del patio lo puede hacer?

Trabajo sin remuneración existe de sobra. En cambio, trabajo remunerado escasea. Las contadas familias hacendadas del patio reproducen sus riquezas, aunque han sentido un cantazo en sus inversiones y cuentas bancarias, mientras el resto de la gente sobrevive a duras pena. Los allegados(as) de los gobernantes de turno, en un abrir y cerrar los ojos, reproducen sus ingresos. Los demás que se ‘los lleve el diablo’. Los empleados(as) públicos con salarios, beneficios de planes médicos y retiro hoy día son una casta de privilegiados(as). El sector privado, para subsistir, mira hacia el gobierno para contratar servicios o incentivos; ni hablar de los inversionistas que se pelean por manejar las carteras de los Sistemas de Retiro de empleados públicos.

El sector público se niega a mirar al otro lado de la verja, para examinar las condiciones de subempleo y desempleo, de quienes con mentes y cuerpos hábiles, prestas para trabajar ‘hacemos de tripas, corazones’, porque no se consigue trabajo remunerado en el sector privado. Mientras en España y EE.UU. ya se estudia el fenómeno de los hijos(as) que se ven obligados(as) a entregar sus propiedades a la banca, o dejar de pagar sus alquileres y regresan a casa de sus padres y madres envejecientes para buscar cobijo y apoyo económico. En Puerto Rico eso ni se ha empezado a mirar. ¿Cuál es la secuela psicosocial del desempleo y el desahucio? ¿Dónde están las redes de apoyo sociales para reinventarnos, ya no cada quien aislado(as), sino como un pueblo? ¿Cuándo vamos a dejar a un lado las murallas partidistas para engranar como pueblo y juntos elaborar tácticas y estrategias, sin dejar que los gobernantes de turno decidan a partir de sus propios conflictos de interés cómo descarrilar al País?

El nivel de producción no se debe medir a partir de si sube o no la venta de cemento, autos y apartamentos; sino del nivel de producción intelectual, artística, agrícola y/o manufacturera para la exportación en el intercambio globalizado, lo que se traduce en trabajo remunerado.

En lugar de aumentar el número de casinos, y juegos al azar para levantar fondos para el gobierno, o la venta de drogas ilegales y bebidas para entumecer a un pueblo o aumentar el nivel de consumo de las megatiendas de la metrópoli, debemos maximizar la excelencia en nuestros propios recursos. Esos son nuestros verdaderos haberes; nuestro intelecto y capacidad de transformarlo para el bien común, mirando hacia la internacionalización como plaza mayor para el intercambio. Más allá de convertirnos en la mano de obra barata de industrias extranjeras, ¿por qué no podemos generar nuestra propia producción? En lugar de aislarnos, ¿cómo engranarnos en el mundo?

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