El día que Luis Guillermo Fortuño Burset dijo en su salón de clases que sería gobernador, la maestra se lo contó a su madre, pero ella no lo creyó porque “eso jamás lo había oído”. Era muy pequeño y, como todos los niños, decía que sería bombero o policía.
Aún así Shirley Burset de Mari y Luis Fortuño Moscoso estaban dispuestos a apoyar al mayor de sus hijos en lo que decidiera ser. Así ha sido desde siempre y no será diferente hoy cuando se espera que Fortuño Burset oficialice en Bayamón su aspiración a la reelección como gobernador de Puerto Rico.

Shirley Burset de Mari y Luis Fortuño Moscoso, padres del Gobernador. EL VOCERO/Ingrid Torres
Ese apoyo, dijo la pareja a EL VOCERO, ha sido la clave en la crianza de los cuatro hijos varones que tuvieron -Luis Guillermo, Roberto José, Jaime Rafael y Carlos Alberto- y que esperan que aprendan sus nueve nietos, entre ellos una pequeña adoptada que nació en China.
“Apoyarlos y enseñarles a tener fe en Dios. No intervenimos en lo que quieren hacer. Si alguien nos pide opinión, enfatizamos: como nos estás preguntando, opinamos”, expresó Burset. “Cada cual tiene derecho a cometer sus errores y escribir las páginas de su historia”.
El matrimonio indicó que nunca les han impuesto a sus hijos lo que deben estudiar o hacer con sus vidas, aunque siempre les aclararon que lo único que les dejarían como herencia sería la buena educación. Reflejo de ello es que todos han tomado distintos rumbos en las áreas de la política, la medicina, la banca y las artes.
Fortuño Moscoso y Burset revelaron que, al principio, cuando su hijo ganó la gobernación, muchas personas se les acercaron para que influyeran en las decisiones que tomaba el Primer Mandatario. Pero a su juicio, ese no es el rol que les corresponde y, cuando se reúne la familia, prefieren no tocar el tema de la política. Además, su hijo les pidió que se mantuvieran alejados del ambiente político para evitar que les haga daño.
Por otro lado, la madre confía en las bases de la educación moral que le dio a sus cuatro vástagos cuando les inculcaba que “ lo que es malo, es malo aunque todo el mundo lo haga. Y lo que es bueno, es bueno aunque nadie lo haga” y “antes de que vayas a hablar siéntate en la silla del frente y piensa a ver cómo te cae eso”.
“Yo traté de influir una sola vez”, confesó Fortuño Moscoso. El dentista quería que su hijo mayor estudiara su profesión sin saber que le interesaban más las leyes y la política. Mucho menos se imaginaba el futuro que le esperaba a quien describieron como el que daba instrucciones a sus hermanos, ordenaba y ponía respeto.
El apoyo ha estado presente en distintos momentos, incluso al ayudar a cuidar los trillizos del Gobernador y su esposa Lucé Vela: María Luisa, Luis Roberto y Guillermo.
“Nos tocó decirles a los niños la noticia de que su padre se iba a tirar para comisionado residente. Fue algo improvisado. No había sido una decisión tomada. Él nos llamó y nos dijo díganselo a los nenes porque va a salir en la televisión”, recordó Burset sobre aquel momento en que los tres nietos que cuidaba en la casa se quedaron atónitos. “Les dijimos que esas son decisiones que toman sus papás”.
Llegar a los 51 años de casados es tener una larga lista de experiencias que contar de momentos buenos y momentos tristes. Ha sido en los tiempos de dificultad cuando se han hecho más fuertes como seres humanos y en su amor de pareja. Ambos son sobrevivientes de cáncer.
Fortuño Moscoso fue operado el 26 de abril de 2010 de un tumor benigno en la glándula adrenal izquierda, que los doctores temían se convirtieran en maligno por su rápido crecimiento. A Burset le descubrieron el cáncer en diciembre de 1995 y comenzó tratamiento de quimioterapia en el 1996. Como parte de los efectos secundarios le baja la inmunoglobulina y tiene que recibir transfusiones.
El agotamiento que le produce esta condición no le permite estar en caravanas políticas, caminatas o realizar otras actividades. Se mantuvo activa como voluntaria en el Centro de Cáncer del hospital Auxilio Mutuo pero el problema de defensas bajas la expone a contagiarse con cualquier enfermedad, por lo que ha tenido que reducir su participación.
“Somos instrumento de Dios”, reflexionó Fortuño Moscoso citando el título de una canción de Tony Croatto del disco Bendición que disfrutan mucho y dejando saber que ese es el propósito que los mueve. “Si uno estudia lo que Dios Padre es con uno y lo que él nos ha legado uno reconoce lo que es el amor”, concluyó.



















