Rafael Ithier Nadal, director y fundador de El Gran Combo de Puerto Rico, vivió otro milagro en su vida, cuando pudo expresarse ante centenares de personas que acudieron a la primera Parada Puertorriqueña que le dedicaron ayer domingo, en Río Piedras.
Acompañado de su nieto Héctor Rodríguez y de su hija mayor Mérida, Ithier mencionó que por la mañana no podía hablar, pero como a las 6:00 p.m. de ayer pudo dirigirse con claridad al público que lo esperaba con cariño para reconocerlo por su aportación a la música popular de Puerto Rico y del mundo. El pianista se recupera satisfactoriamente de una lesión en su garganta y recibió radioterapia como medida preventiva contra el cáncer.
“No tengo palabras para describir este momento. No tenía voz esta mañana… Dios hace milagros. Sencillamente, yo soy un negrito que nació en el barrio Monacillos de Río Piedras y viví lo que se llama pobreza extrema… Entonces, me dio con tocar una guitarrita de presenta’o y seguí con la guitarrita hasta el día de hoy. Jamás pensé que iba a llegar a donde llegué; y he llegado hasta aquí por una razón muy importante y es que he sido disciplinado. Yo fui títere también porque hice mis maldades; lo que nunca he hecho es robar ni hacer cosas indebidas. La semana pasada (El Gran Combo) celebramos 50 años, gracias al empuje que tuve de ustedes. Gracias Puerto Rico y hoy me siento más puertorriqueño que nunca”, dijo emocionado Ithier, quien cumplió 86 años en agosto pasado.
Agradeció a los salseros Alex D’ Castro e Ismael Miranda y a Baby Serrano la parada y el homenaje. D’ Castro, pastor de la iglesia Nuevo Testamento y conocido como “El Tenor de la Salsa”, indicó a Ithier que le tenían el mejor regalo: orar por su salud.
A la oración divina se unieron todos los asistentes, lo que emocionó al director de El Gran Combo. Los integrantes de su orquesta no participaron de la actividad porque se encontraban en Venezuela, por su gira de aniversario.
La Parada Puertorriqueña INT Rafael Ithier comenzó a partir de las 2:30 p.m., desde el Centro Comercial Plaza Escorial en la Avenida 65 de Infantería en Río Piedras y finalizó frente a la iglesia Nuevo Testamento, ubicada en las parcelas Hill Brothers.
José Lugo con su grupo Guasábara inició el espectáculo que fue interrumpido cuando Ithier arribó en una guagua negra. Luego del homenaje al pianista, Carlitos D’ Castro cantó en representación de la nueva generación de la salsa. Continuó el espectáculo la orquesta Julito Alvarado Del Sur al Norte con sus cantantes Héctor Giovanni Rivera, Harold Soto y D’ Castro.
Andy Montañez alegró más a la concurrencia, a las 7:40 de la noche, y recordó sus años en El Gran Combo, cuando interpretó “Las hojas blancas” y “Julia”. Aunque no coincidió en la tarima con su antiguo jefe, mencionó que Ithier es padrino de su hija Liza y solicitó aplausos a la gesta musical del pianista y arreglista, a quien llamó “orgullo de Puerto Rico”.
La salsa siguió en su apogeo con Ismael Miranda, quien interpretó
“Borinquen tiene montuno” y “El francotirador”. Su presentación fue interrumpida para dar paso al testimonio del evangelista Nicly Cruz.
En la parada participaron jóvenes y niños que vencieron el calor de la tarde y llegaron de distintos pueblos, con sus mejores galas. Desfilaron la Banda de Bellas Artes de Cayey, la Banda Municipal de Gurabo, el cuerpo de baile de Evelisses Dancers, el Programa de Bellas Artes de Naranjito, la Banda Municipal de Humacao y las batuteras New Millenium de Guayama y de otros pueblos. La presencia jíbara se expuso en una carroza y con unos bueyes que, de seguro, extrañaban el campo porque un poco extenuados recorrieron la avenida caliente de Río Piedras.