“En la lucha contra la presencia de la Marina en Culebra participaron como protagonistas los residentes de la isla, así como integrantes de los movimientos progresista de los sesenta, independentistas, socialistas, religiosos pacifistas, estudiantes, obreros, feministas, internacionalistas”
El texto sencillo de la profesora Tamara Pérez Rodríguez, “Movilización social y política contra la presencia de la Marina en Culebra, 1960-1975”, nos permite hacer una mirada retrospectiva a las luchas ciudadanas en esa isla y a la vez reflexionar sobre las situaciones actuales del archipiélago que es Puerto Rico.
Pérez Rodríguez, culebrense de tercera generación, de esas mujeres jóvenes que salieron de su islita a estudiar en la Universidad de Puerto Rico y a trabajar en la isla grande, no se olvida de las luchas que ha librado su pueblo natal por expeler de su suelo a la poderosa Marina del Ejército de los Estados Unidos para tratar de construir una vida mejor para sus compueblanos.
El libro en cuestión narra de forma vertical la historia de Culebra desde su fundación en el 1880 como pueblo, pasando por todas las vicisitudes de un territorio abandonado a su suerte por los gobiernos español, norteamericano y puertorriqueño, hasta que a partir de la década de los sesenta, los ciudadanos y ciudadanas, que gradualmente habían desarrollado conciencia propia, se activan para luchar por sus derechos.
Aparecen en la historia contada por la autora los buenos y los malos en la película de Culebra. Los defensores y los detractores de la presencia de la Marina en su suelo, utilizado como centro de prácticas de tiro y experimentación de armas de destrucción masiva para las Fuerzas Armadas de Estados Unidos y sus países aliados.
En la lucha contra la presencia de la Marina en Culebra participaron como protagonistas los residentes de la isla, así como integrantes de los movimientos progresista de los sesenta, independentistas, socialistas, religiosos pacifistas, estudiantes, obreros, feministas, internacionalistas. No es que las personas fueran de una vertiente y ya, sino que un residente podría ser a la vez independentista, socialista, estudiante, obrero y antimilitarista. Las intersecciones de los movimientos conformaban el orden.
Creo que al libro, que maneja una impresionante cantidad de documentos de fuente primaria, le hace falta más contexto histórico de la época, también perspectiva de género y política. Sin embargo, el texto “Movilización social y política contra la presencia de la Marina en Culebra, 1960-1975” nos permite revisitar el caso de Culebra, pensar en el de Vieques, leer en él los aciertos y errores de las luchas ciudadanas.
La autora concluye que el proceso de esos años “provocó en los culebrenses una transformación de actitud y de espíritu”, y que “el éxito de Culebra radica en haber logrado alianzas con todos los sectores a favor de una causa legítima y humanitaria”.
Y a sus conclusiones yo le añado que valdría la pena que en la isla grande se aprendiera de las pequeñas para que se transformen las actitudes y se logren alianzas a favor de todo, todo Puerto Rico.
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