Ciento dos confinados de diferentes secciones e instituciones penales del País participaron de una cena de Acción de Gracias muy especial, junto a sus familiares que también se encuentran ingresados en prisión.
El lugar de encuentro para esta segunda actividad –similar a la del año pasado– fue la Iglesia El Maestro, en Camuy, donde la confraternización y la emotividad eran palpables en las miradas y gestos de los confinados; quienes en muchos casos, no compartían con ‘los suyos’ por largo tiempo.
“Estamos muy felices, mi papá es mi vida”, comenzó a decir Cyntia Cruz Ortiz, luego de reencontrarse con su progenitor, quien extingue una condena hasta mediados de verano del siguiente año. “Esto es increíble”, declaró por su parte Miguel Cruz Santos mientras ambos interrumpieron la conversación para darse un caluroso abrazo y beso.
La fémina, que está condenada desde diciembre del 2009 a cumplir tres años de prisión en la Cárcel de Mujeres de Vega Alta, lamentó que sus otras dos hermanas y su mamá, quienes también se encuentran encarceladas en la misma institución penitenciaria, no pudieran reunirse para la ocasión.
“Pues en verdad no sé lo que pasó. Él –su papá– era quien me visitaba hasta que cayó preso. Que se sepa que esto no es fácil y a mí me dolió mucho saber que eso le pasó”, declaró Cruz Ortiz al tiempo que la mirada se le nublaba por lágrimas que reprimió en más de una ocasión; no así don Cruz Santos, a quien se le vio compungido por la emoción.
“La gente se pone hablar y a señalar a familias o personas que están como nosotros. Quiero que sepan que cualquiera puede caer. Nadie es inmune. Pero con buena voluntad y con el Señor Jesucristo por delante, todo se va a mejorar y salir bien”, declaró el hombre, quien se encuentra ingresado en la Cárcel 1075 de Bayamón.
Por su parte, el secretario de Corrección y Rehabilitación, Jesús González reafirmó el compromiso de la agencia que dirige para fomentar los lazos familiares entre los confinados, en un intento por mejorar la calidad de vida de los internos y en el proceso de rehabilitación de cara a la reinserción en la libre sociedad. “Es muy lamentable ver familias enteras en prisión. Aquí hay esposos, padres e hijos, abuelos con nietos y en realidad que la unión de ellos les produce la necesidad de modificar las conductas negativas y encaminarse hacia la recuperación de su libertad”.
“Este tipo de actividades ayuda en gran medida a contener las emociones negativas que en ocasiones se generan en prisión. Hemos tenido la experiencia que a través de los comités de comunicación con los familiares de los confinados, las fugas y las peleas se han reducido dramáticamente. Es que se motivan con la familia y entonces recapacitan del porqué están donde están”, declaró González.
Según el Titular de Corrección, de unas 70 fugas que el sistema carcelario del País experimentó el año pasado, hasta el presente solo se informaron de 20. “Entiendo que este tipo de comités de diálogo, deben continuarse por el bien de la comunidad carcelaria, sus clientes y el pueblo en general”, sostuvo.