San Juan- La comediante Maribel Quiñones confirmó que está de luto por la muerte de su padre, el artesano y fotógrafo profesional Rafael Quiñones Lanzó (“Pilo”).
Don Pilo falleció a los 65 años de edad de un derrame cerebral masivo.
“Él enmarcaba cuadros, era alfarero, escultor, pintor, barbero, capellán, misionero y veterano de la guerra de Vietnam… En el Doctor’s Hospital en Bayamón lo estabilizaron y entubaron. De ahí lo trasladaron al Centro Médico (en Río Piedras), donde único le hicieron una admisión. Les agradezco las atenciones, el buen trato y el respeto hacia mi papá y a toda la familia”, narró la artista, a 12 días del fallecimiento del autor de sus días.
Quiñones relató que se encontraba en una reunión con la cantante Sophy cuando recibió una llamada telefónica de su madre Margarita, preocupada porque don Pilo no le contestaba y la puerta de la casa estaba cerrada.
“Salimos hacia la casa de mis padres a toda prisa. Al llegar, había (arribado) una ambulancia de rescate. Al entrar a la casa, lo encontramos en el piso del baño. Estaba inconsciente y respiraba muy mal. Sophy acompañó a mi mamá afuera, para que no lo viera así. Yo le pedí permiso a los paramédicos para hablarle”, dijo la actriz.
Maribel Quiñones expresó su agradecimiento a Sophy por “estar ayudándonos y apoyándonos”.
La artista subrayó que “mi papá era un hombre de paz y de bien, que sembró amistad, bondad y comprensión en todo el que lo conoció. Hablaba con quien fuera, independientemente que fuese un dignatario o un vagabundo. Para él, todos eran buenos y, si alguien hacía algo incorrecto, era solo una persona desorientada”.
Resaltó, además, que fue “un privilegio ser su hija y contar con unos padres que son un gran ejemplo, no solo para mí, sino para todos los que tienen la bendición de toparse con ellos… A mi papá, hasta luego… Sé que donde está, por duro que sea no tenerlo físicamente aquí, está perfectamente bien. Creo en las promesas de nuestro Padre y creo en la vida eterna”.
Sumamente afectada por la pérdida de su progenitor, Maribel admitió que “lo sueño y prefiero imaginar que es solo una pesadilla… Que, quizás, me llamará o me encontraré con él en algún lugar. Mi mamá Margarita y mi hermana Anabel son unas campeonas… Son muy fuertes y me ayudan a manejar el dolor. Entre las tres estamos tratando de sostenernos de las promesas de Dios y manejar la situación lo mejor posible”.