
Hoy dejó de tomar agua el profesor de la Escuela Graduada de la Escuela de Administración Pública de la Universidad de Puerto Rico, Carlos Alá Santiago, quien lleva 37 días en huelga de hambre en repudio a los despidos de empleados públicos en el Gobierno.
Esta decisión que pone en grave riesgo su vida es el resultado del retraso de las cesantías para el mes de enero, según se anuncio ayer. Por lo general, una persona puede sobrevivir unos tres días sin tomar agua.
“Es un mecanismo de presión ante un gobierno que no escucha a nadie. No tengo miedo de morirme y menos por algo en lo que uno cree. Llevo 30 años estudiando relaciones laborales y sé la tragedia que esta Ley representa para el País”, dijo el profesor desde la silla en la que diariamente, y bajo el sol, se sienta en un campamento frente al Capitolio.
El catedrático aseguró que cuenta con el apoyo de su familia, aunque le han expresado su preocupación. No es la primera vez que este profesor utiliza este mecanismo de protesta. En cuanto a la decisión del retraso de los despidos el profesor advierte que esto no se trata de una victoria como tampoco lo sería la derogación de la Ley 7. Ya que al tratarse de una Ley de emergencia fiscal en medio de una crisis económica su cancelación no procedería. Lo que sí sería posible y a lo que sus esfuerzos apuntan es a la eliminación del Capítulo 3 de dicha legislación ya que en éste “se violan muchos derechos constitucionales”, enfatizó.