
Un grupo que pretendió entrar al Capitolio para orar en el área donde se encuentra la Constitución encontró las puertas del edificio cerradas y una línea de diez policías apostados en las escalinatas impidiendo el paso de todos los ciudadanos.
Los manifestantes llegaron convocados por el profesor Carlos Alá Santiago, quien mantiene una huelga de hambre por los despidos que se materializarán hoy en el Gobierno.
Llevaban batas blancas con mensajes en rechazo a los despidos, pero se las quitaron para que se les permitiera entrar a la Casa de las Leyes.
Uno a uno, se pararon frente a los policías y les pidieron paso para subir las escalinatas. Los policías ni contestaron ni se movieron.
Los organizadores aseguraron que llevarán un pleito a los tribunales por entender que es anticonstitucional que no se les permita la entrada a un lugar público.
Terminaron la actividad con un círculo de oración, parados frente a la fila de policías.
“El 8 de enero, regresaremos a este mismo lugar y en nombre del pueblo de Puerto Rico, esperamos entrar. Las cinco puertas del Capitolio que representan nuestra libertad están cerradas para nosotros, los ciudadanos de este país”, dijo el profesor y abogado.
El superintendente del Capitolio, Eliezer Velásquez no estaba en el lugar. En entrevista con este rotativo aseguró que no se le permitió la entrada porque no tenían permiso para realizar una manifestación dentro del Capitolio.
Cabe señalar que los manifestantes también intentaron entrar uno a uno, como lo hacen cientos de personas a diario, incluyendo visitantes y turistas.
“La verdad es que no hay un permiso para ninguna actividad ni para ninguna manifestación. El área donde está la Constitución no es un área de manifestaciones, no es la catedral nacional de Washington. Aquí hay que entrar con orden”, sentenció.
Recordó que en los pasados días, varios líderes sindicales entraron al Capitolio y se sentaron en el piso de las oficinas legislativas, particularmente la del presidente del Senado, Thomas Rivera Schatz y la presidenta de la Cámara, Jenniffer González.
“Este grupo ni siquiera tiene permiso para estar en la plazoleta y se les ha permitido estar allí día y noche”, dijo Velásquez sobre la plazoleta ubicada frente al Capitolio.