
El último día de trabajo de miles de empleados públicos estuvo marcado por manifestaciones en las cuatro esquinas, desobediencia civil, ausentismo en las agencias del Gobierno y advertencias de que las protestas continuarán incrementando hasta terminar en una huelga general.
Los manifestantes no se amilanaron ante el anuncio de que el Gobierno despediría ayer a 2,097 empleados y que el resto de los 17,000 cesanteados continuarán trabajando hasta enero.
Una de las manifestaciones más concurridas fue en el Centro Gubernamental Minillas, donde se concentran miles de empleados públicos. Allí, la línea de piquete ocupó gran parte de la Avenida de Diego y en un momento dado paralizó el tránsito en ambas direcciones porque los manifestantes tomaron el túnel Minillas. Una y otra vez reclamaron la eliminación de la Ley 7 que dio paso al despido de estos empleados.
Fue en esta manifestación que el presidente de la Coordinadora Unitaria de Trabajadores (CUTE), Federico Torres Montalvo, advirtió que las protestas continuarán y que en los próximos días anunciarán el inicio de la huelga general.
Reclamó al secretario de la Gobernación, Marcos Rodríguez Ema “que se calle la boca” y lo urgió a buscar el consenso en vez de continuar las críticas contra el liderato sindical.
“No habrá tregua y continuaremos escalonando esta lucha”, sentenció.
Cuando el reloj marcó las 4:30 p.m., hora de salida de los empleados públicos, era evidente que muchos de los cesanteados no habían ido a trabajar su último día.
A los portones de La Fortaleza llegaron los estudiantes de la Universidad de Puerto Rico con una carta de despido al gobernador, Luis Fortuño por “violentar los derechos y la Constitución, en cuanto a la seguridad del empleo y el bienestar social de la ciudadanía puertorriqueña”.
Llegaron también decenas de cesanteados con una protesta que incluyó a los Reyes Magos de Vieques.
En la Isla Nena tampoco estuvieron tranquilos. Había en agenda una caravana de carros por todos los barrios y sectores viequenses a partir de las 5 p.m. Terminarían cerca de las 7 p.m. en la plaza pública, con una asamblea de pueblo.
Las actividades, marchas y manifestaciones arroparon el país: un piquete frente a la alcaldía de Aibonito, otro en la Plaza las Delicias en Ponce y otra en la plaza de Guayama. En plena autopista Luis A. Ferré, amanecieron 200 cruces blancas por la “masacre laboral en el Gobierno”, el Recinto Universitario de Mayagüez (RUM) quedó ayer paralizado mientras residentes de comunidades especiales organizaron una vigilia nocturna a la entrada de la Sultana del Oeste.
También en Mayagüez, un solitario manifestante se subió al tanque de agua del Centro Médico, donde subió una bandera de Puerto Rico. La manifestación, según informó Prensa Asociada, provocó una enorme congestión en la PR 1.
En gran parte de las manifestaciones, retumbó la advertencia de que la lucha contra los despidos no parará. Este mensaje aún retumbó en una manifestación pacífica en el Capitolio, donde un grupo no logró entrar para realizar una oración cerca de la Constitución.
El profesor y abogado Carlos Alá Santiago Rivera dejó saber que el 8 de enero, ante la próxima ronda de despidos, regresarán.